Banco sin avaricia, avaricia sin saco, saco sin fondo, fondo sin estructurar, estructura sin orden, orden sin represión. O sea, no. Tarjeta de crédito sin comisiones, comisiones sin beneficios, beneficios con donaciones a los partidos, condonaciones a los partidos sin agradecimientos contables. O sea, no. Tauromaquia sin Jesulines, Jesulines sin Belenes, belenes sin caganer, caganer sin rebaño, rebaño sin lobo, hombre que no sea lobo para el hombre, hombres que no sean rebaño para el líder, líder que no se lleve la parte del león, león sin cristiano, Cristiano sin chulería. O sea, no. Espías sin secretos, secretos sin traiciones, traiciones sin confianza. O sea, no. Laboratorio sin vacuna, vacuna sin gripe, gripe sin pandemia, pandemia sin medios, medios sin miedos. O sea, no. Liberalización sin competencia, competencia sin muerte de concurrentes, pérdida de concurrencia sin concentración, concentración sin oligopolio, oligopolio sin subida de precios. O sea no. Rosas sin espinas, jugadas sin riesgo, borrachera sin resaca, subidón sin bajada, música sin SGAE, domingo sin fútbol, sin misa, sin cine o sin muermo. O sea no. Licenciados sin mil euros, bachilleres sin 600, inmigrantes sin papeles, empresarios manteniendo beneficios, amortizando puestos de trabajo y sin culpar a los sueldos. O sea, no.¿Nuclear, no gracias? ¡Antiguo! Nuclear, sí, por supuesto y hasta por Felipe González (el Charles Montgomery Burns del socialismo español). ¿Energía nuclear sin centrales nucleares? O sea, no. ¿Centrales nucleares sin sede y domicilio? O sea no. ¿Energía nuclear sin residuos nucleares? O sea no. ¿Residuos nucleares sin miles de años de actividad que aún no se ha sabe cómo resolver? O sea no. ¿Residuos radioactivos en almacén temporal centralizado situado en ninguna parte y durante ningún tiempo? O sea, no. ¿Cementerio de residuos nucleares sí pero fuera de nuestra comunidad autónoma en todas las comunidades? Sí, por supuesto.