La primera sesión del segundo juicio civil, que se abre por el accidente de mayo de 2003 del avión Yakolev-42, en el que murieron 75 personas —62 militares, de los que 5 eran valencianos—, no podía empezar peor con los problemas de espacio para los asistentes, abogados y numerosos familiares de los fallecidos, que expresaron su indignación. Pero el peor momento estaba por llegar al constatarse que la principal encausada en el proceso civil no estaba presente en la sala ni se le esperaba. La burla, una más en este proceso, es sensacional y viene a golpear seriamente a los afectados. Chapman Freedom, uno de los más grandes operadores del mundo con más de 35 años de existencia y el contratista inicial de Defensa, debería aportar su visión de los hechos, crucial para el proceso civil, porque de las otras firmas ya se conoce su posición desde la primera intentona. El gesto de la empresa mayorista del avión es de hondo calado puesto que el primer juicio fue anulado y se ha tenido que repetir ahora debido a que la Audiencia Provincial de Zaragoza dio la razón al recurso presentado por la firma alegando que no había sido citada correctamente. Pese a ello, la multinacional no respondió ayer a la cita judicial a la que se había comprometido, algo que tachó el presidente de la asociación de víctimas, en justa irritación, como una inmoralidad. Hoy han de continuar las sesiones y está citado el representante español que hizo las gestiones. Su ausencia puede terminar de hundir el juicio.