José Blanco ha sabido rodear de una especie de liturgia efectiva de grandes anuncios sus visitas ministeriales a los territorios de su competencia. La de ayer en Valencia no podía ser menos. Nada que ver con la que hicieron el día anterior la ministra Espinosa y la vicepresidenta De la Vega, pórtico de lo que parece una nueva estrategia de comunicación y presencia del Gobierno Zapatero en la CV. Porque Blanco es el ministro del dinero y de las obras… y con un perfil político del que carecían sus predecesores. Blanco le ha dado un serio empujón a las obras de su jurisdicción en la CV. Y, como ya dijo incluso antes de ser ministro, se ha encargado de que se sepa. De ahí que sus visitas resulten fulgurantes. Añádase a esta característica el hecho de que el Consell ha decidido aparcar con Blanco su beligerancia general con el Gobierno para darle credibilidad, por compensación, a su estrategia victimista. Fomento atiende a todas las sensibilidades valencianas con anuncios sobre agilización del corredor mediterráneo, el pronto inicio de las obras de conexión de Valencia y Castelló con AVE y la ampliación del aeropuerto de Manises. Todo ello cimentado con la realidad de los espectaculares trabajos de la estación provisional del tren de alta velocidad (TAV) en Valencia y adobado con su ya conocida frase de «tengo por costumbre cumplir los compromisos que asumo». Todo sería redondo si, como ha dicho, el plan de austeridad y el recorte presupuestario no afectasen al AVE de la CV.