Considero un grave error desde el punto de vista patrimonial valenciano que se proceda a cubrir la Plaza de Toros de Valencia. En este asunto el presidente se equivoca doblemente:
Primero, porque se trata de un edificio emblemático de Valencia que tiene la protección de BIC, y no puede ser que case dicha declaración con la instalación de una cubierta que va a desfigurar dicha calificación.
Y segundo, porque la plaza presta un inmejorable servicio tal y como se ha configurado en su origen, sin que nos carguemos su estética histórica, lo que va a suceder, sin duda, si se coloca la cubierta pretendida, y con la que el Sr. Rus parece verdaderamente empecinado.
Hoy existen suficientes medios en Valencia para celebrar toda clase de eventos multitudinarios, incluida la Plaza de Toros, y por tanto, no se justifica, de ninguna manera, el dinero que se pretende invertir para la cubierta, máxime después de la rehabilitación que está en marcha.
Confío en el buen criterio y buen hacer de los técnicos de Patrimonio, dependientes de la Consellería, para impedir que se materialice esta aberrante idea, que puede resultar, incluso, no solo dañina de forma irreversible para el patrimonio arquitectónico-cultural valenciano, sino incluso peligrosa, especialmente cuando se producen los fortísimos vientos que sufre Valencia de vez en cuando.
La inversión que exige esta obra debería utilizarse en otros fines, desde luego mucho más provechosos para los valencianos. Aquí esta inversión adquiere la imagen de un despilfarro y además causa perjuicio.