Es un clamor en toda la ciudad, no se habla de otra cosa. Alonso y Pedro de la Rosa no salían de su asombro, pero los que se quedaron trabajando en Valencia, más. ¿De dónde salieron las 36.400 personas que el miércoles, un día laborable, entre semana, frío y de invierno, se plantaron en el circuito para ver a un coche rojo dar vueltas y más vueltas, como en un solitario scalextric, y saludarlo cada vez que pasaba como a la comitiva americana de «Bienvenido Mr. Marshall»… pero a 300 kilómetros por hora. Y pagando 5 o 10 euros y colas. Curiosa mezcla la que se daría en la A-3 mañana y tarde: currantes de los polígonos y desocupados de las gradas. ¿Eran pensionistas o medio pensionistas? La conclusión es pavorosa: en un día de jornal y a horas de jornal— aunque fuera Sant Blai— hay 36.400 dispuestos a llenar gradas y oé, oé, oé. A este paso, el gasto de pensiones se come el PIB. En el almuerzo y… con «olives».