Hace 58 años que se celebró el National Prayer Breakfast que arrancó bajo la presidencia de Eisenhower y cuando los Estados Unidos necesitaban más unidad y espíritu de colaboración tras salir victoriosos y agotados de la Segunda Guerra Mundial. Este año he tenido el honor de estar allí invitado por el comité organizador junto con otros parlamentarios de las Cortes Generales. Cada año, en un comité bipartidista de demócratas y republicanos se organiza el Desayuno Nacional de Oración que se celebra en el hotel Hilton de Washington y donde se reúnen representantes y líderes sociales, políticos y religiosos de todo el mundo. Este año, de 160 Estados diferentes. La política norteamericana no se entiende, desde el momento fundacional de los Estados Unidos, sin una visión moral y ética que cada gobernante exterioriza y enlaza con su programa político. Que cada presidente hace visible.
Un discurso excelente. De respeto y diálogo entre las diferentes creencias y también con los no creyentes un discurso de bondad. El presidente Zapatero ha sido el invitado extranjero de este año. Ha pronunciado un discurso bien calibrado. Pensado mucho más por la opinión pública interna de España que por el auditorio de Washington. Ha sido acogido con corrección pero me parece que al auditorio se le han escapado algunos elementos de esta clave interna del pensamiento del presidente español.
Zapatero, en nombre de la tolerancia y el multiculturalismo (palabra que representa una idea quebrada, hoy se habla de transculturalidad), nunca quiere tomar partido en público de una visión moral o ética determinada. Defiende sólo la autonomía estrictamente individual de la moral y la no superioridad de una moral sobre la otra. Defiende esto pero en su acción política sí que toma partido sin enseñar su opción. Cualquier acción política está basada en unos valores. Hoy hemos visto bondad frente a buenismo. Sólo el tiempo dirá si la invitación a Zapatero a intervenir en el Desayuno Nacional de Oración tiene algún punto de conexión con la ausencia de Obama en la cumbre EE UU-UE a celebrar en Madrid. Washington está nevado, hace frío y ayer, de golpe, la opinión pública ha conocido un gran capazo de las formas de la cultura política norteamericana.