Tal vez la cancelación de la visita de Obama a la cumbre de Madrid se deba a la pérdida de peso de Europa, o tal vez no. Desde luego con lo que no tendrá nada que ver es con la falta de peso de Zapatero, aunque esa bola ya no hay quien la pare en el patio nacional, pues sirve a la vez para darle leña al mono y para vernos como ombligo del mundo (aunque coyunturalmente el ombligo esté poco presentable). Ese mismo ego nacional de los españoles lo tiene todo europeo respecto de su país, y ese es el problema, la razón de que perdamos peso. Cuando Europa dio grandes pasos adelante, y parecía dispuesta a funcionar como nación, USA le tomó respeto. Ahora, atascada en el tránsito de oruga a crisálida, sin creerse que pueda llegar un día a mariposa, y dirigida por un enjambre de pequeños caudillos locales, Europa no resulta creíble. ¿Cómo creer en alguien que no cree en sí mismo?