Marte, el planeta rojo, está en oposición (el lado contrario al del Sol visto desde la Tierra). Durante la primera parte de la noche resplandece sobre el horizonte oeste, mientras que a medianoche es fácil distinguirlo mirando al sur. Su brillo es estos días similar al de la estrella Sirius, la más brillante del cielo nocturno, pero no es fácil confundirlos. Sirius no sólo está al pie de la constelación de Orion, sino que, además, tiene un inconfundible color blanco. En cambio, Marte tiene una tonalidad anaranjada, que se intensifica cuando está bajo sobre el horizonte y que ya en la antigüedad le hizo acreedor del sobrenombre de planeta rojo. Las oposiciones de Marte se producen cada dos años, aproximadamente, y constituyen el mejor momento para observarlo por el telescopio. Aunque este año las condiciones no son tan favorables como en otros, su visión telescópica siempre hechiza, ya que se suelen apreciar rasgos como los casquetes polares y la región de Syrtis Major. Incluso sin telescopio, su destello rojizo sobre el fondo estrellado es espectacular.
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