La pregunta se la hicieron en Londres, el pasado viernes, a un portavoz de la Agencia Meteorológica del Reino Unido. La respuesta, sin titubeos: «En España. La lluvia que suele caer aquí en enero se ha descolgado hasta la Península Ibérica. No recordamos un invierno tan blanco desde 1981 y, con anterioridad, hay que remontarse a principios de los sesenta. Sin embargo, en España llueve cada semana». ¿Cómo es posible? El potente anticiclón que parece haberse enquistado sobre Islandia y Groenlandia está regulando, como un díscolo agente de tráfico, a las masas de aire que acostumbran a circular sobre las Islas Británicas. No es la primera vez que sucede, pero la frecuencia e intensidad del fenómeno resulta muy llamativa. Y mientras en el Mediterráneo peninsular y Baleares se suceden los temporales, el norte de Europa ha disfrutado de un tiempo más seco de lo normal. Con ambiente glacial, eso sí, y temperaturas que apenas han dejado valores positivos desde que arrancó este invierno. La nieve caída a principios de enero sigue cubriendo vastas extensiones en el Centro y Norte del continente.
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