El viaje de presentación de la excelencia de una empresa y sus directivos para preparar al mercado para una próxima emisión de títulos a colocar merece este nombre que se utiliza siempre en inglés. Lo mismo se podría hacer en política por parte de un gobierno que ha perdido toda credibilidad frente al exterior y que necesita lavar no sus cupones, estrategia fraudulenta financiera, sino ocultar su total incapacidad para enfrentar la crisis y solucionar algún aspecto de la misma.
Regresó el presidente Zapatero después de dejarse abochornar por economistas ilustres como el profesor Roubini, quien ya vaticinó lo negativo de las subprimes en el año 2006, o del Nobel Krugman, en foros como Davos y Nueva York, en el Desayuno de la Oración, por cómo toma el papel de consejero internacional, para salir de la recesión, cuando le están cuestionando hasta que España no debiera pertenecer a la zona euro, porque no podrá remontar, por lo visto, y se está convirtiendo en un lastre para el despegue de las demás naciones.
Podríamos pertenecer a la Unión Europea, pero en el segundo pelotón, es decir, en una segunda velocidad, de la que no sé si podríamos salir. El idilio amoroso de Maastricht y nuestro éxito económico se han transformado en un rechazo total, por una fría postura, sajona y calvinista. O marchas o te quedas al margen.
El road show lo comenzó Soledad Núñez, directora general del Tesoro, cuando viajó a varios países asiáticos para lograr inversiones en España. Porque el total de la deuda pública emitida por el Tesoro en 2009 alcanza los 97.500 millones. El saldo total de la deuda en circulación alcanza los 455.947 millones de euros, una cifra astronómica por sí, a la que hay que añadir los intereses a pagar, algo insoportablemente progresivo cada año. Clarísimo por lo que fue Núñez a países asiáticos, ya que se han convertido en notables acreedores de España. Cuidado con China, país emergente con un crecimiento del 11% y que es nuestro acreedor más importante después de la banca española. Un respeto para los de todo a 100.
Otro road show es el emprendido por la señora Salgado, ministra de Economía, acompañada del secretario de Estado del ramo, señor Campa, iniciando su tourné por países recalcitrantes con nuestra extraña forma de no salir de la crisis. El primer viaje fue a Londres, donde el Financial Times nos pone a caldo económico desde que dijo el Gobierno que no había crisis. Mientras, Campa reunía a grandes inversores para que no nos marginaran.
El road show es un gran método, pero cuando se lleva bagaje de solvencia y responsabilidad en la administración económica. La finalidad es la inversión que nos vuelve la espalda, pero la contra es el aumento de la deuda. Eso sí, quizás sirva para despejar el mal rollo de los gruñidos no oídos por el presidente en Davos y Nueva York.