Una de las anomalías más importantes de este invierno son las bajas presiones que tenemos de forma persistente en España. Quizá lo más comentado en la mayor parte del país han sido los temporales de frío y nieve que se han prodigado desde diciembre, pero los fríos invernales, en condiciones normales, suelen venir de la mano de condiciones anticiclónicas. En una palabra, de estabilidad. En cambio, la estación se está caracterizando por una casi permanente ausencia del anticiclón invernal, protagonista típico del tiempo en la Península durante el trimestre diciembre-febrero. Las bajas presiones han favorecido una alternancia de nieves con frentes atlánticos recurrentes, que son los responsables de la insostenible situación que vive Andalucía, donde el terreno está saturado y no admite más agua. Los barómetros de los observatorios meteorológicos andan por los suelos justamente en la época del año en la que son habituales las presiones más altas.
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