El 8 de marzo celebramos, como cada año, el Día Internacional de la Mujer, momento éste en el que todos hacemos un balance de la situación en materia de igualdad. Este año, es algo diferente al resto, no por los logros en materia de igualdad precisamente, sino por la crisis económica y la destrucción masiva de empleo.
Si normalmente las mujeres somos el colectivo más afectado por el paro, como consecuencia de la dificultad de conciliar la vida familiar y laboral, este año, marcado como digo por la crisis económica, las mujeres aparentemente somos uno de los colectivos menos castigado por el desempleo. Los datos de la Encuesta de la Población Activa, para el cuarto trimestre de 2009 reflejan que el desempleo aumentó más entre los hombres, que entre las mujeres. Este hecho podría hacernos creer que se están venciendo los estereotipos sexistas en lo que al mercado laboral se refiere.
Ante esta aparente mejora de la colocación laboral femenina, desde el Departamento de la Mujer de CSI·F hemos hecho un análisis estadístico y social de la situación. Tras nuestro estudio, y analizando la naturaleza de la crisis, encontramos la explicación: La destrucción de empleo se concentra en el sector de la construcción y en la industria, sectores éstos típicamente masculinos, en cambio, la educación, la sanidad y los servicios sociales, sectores que han resistido mejor a la recesión, son ramas cada vez más feminizadas.
De nuestro estudio también se desprende el hecho de que a pesar de gozar, a priori, de esta "ventaja" la tasa de actividad femenina (51,7%) sigue siendo inferior a la masculina, la cual es de 68,14%. Además, La tasa de paro femenina sigue siendo más alta que la masculina, un 18,16% frente al 17,75%.
Analizando estas cifras, observamos que la diferencia se ha estrechado. Antes de empezar la crisis había cuatro puntos de diferencia. Ahora la distancia es de apenas unas décimas, pero no se ha eliminado. Y lo que es más importante: no se ha llegado por la vía deseable que sería la reducción del paro femenino, sino por el hundimiento del trabajo masculino.
Por otro lado, que haya menos mujeres en paro no quiere decir que estén mejor protegidas contra el desempleo. Según el Ministerio de Trabajo, el número de hombres parados que percibe prestación supera al de paradas en 400.000 personas. Esto se traduce en un número mayor de mujeres que de hombres que no perciben prestación o subsidio alguno del Ministerio de Trabajo. Bajo mi punto de vista, esto es el resultado de la precariedad laboral en la que todavía se encuentran inmersas muchas mujeres. No obstante, este no es el único dato que corrobora la desigualdad. También aparece ésta cuando se observa la cuantía que perciben los parados. Hasta el pasado octubre, los hombres percibían una media de 29,3 euros al día frente a los 24,8 de las mujeres. Esta diferencia proviene de una de las desigualdades más conocidas del mercado laboral: el menor salario medio femenino.
Ante esta situación objetivamente discriminatoria, desde el Departamento de la Mujer de CSI·F instamos al gobierno a que tome medidas concretas, encaminadas hacia la consecución de la equiparación salarial entre géneros y la igualdad de las condiciones laborales.