Ante un nuevo 8 de marzo, todo se pone en marcha, talleres, exposiciones, debates, manifestaciones….
No digo que no sea necesario, al contrario, el que exista un día en que esta lucha se visibilice de manera especial y haga posible la toma de conciencia de toda la sociedad, por supuesto es necesario y saludable.
El problema está en lo que se entiende por visibilizar a la mujer, qué tipo de modelo de mujer se quiere hacer ver, y qué proyección se pretende implantar cada 8 de marzo.
Nunca hemos visto detrás de una pancarta del 1 de mayo a ningún representante de un gobierno, faltaba más, si es a ellos a quienes reclamamos; sin embargo el 8 de marzo todo el mundo se apunta a colocarse detrás ¿por qué? ¿No es un acto reivindicativo?
Y el gran problema no es que se pongan detrás de las pancartas, es que además se dedican a tomar iniciativas, no para resolver aquello que hay que resolver, sino para celebrar, sí, celebrar.
Y las anécdotas comienzan a ser lo habitual: donde las Sindicatos organizan charlas, para dejar constancia y buscar las causas de que las mujeres aún cobren un 30 % menos que sus compañeros, hay ayuntamientos que se dedican a preparar cursos de cocina.
Donde grupos feministas proyectan películas reivindicando el derecho de la mujer a su propio cuerpo y su propia sexualidad, hay entes públicos que festejan el evento con talleres de bolillo.
Donde organizaciones pacifistas de mujeres nos muestran las imágenes de las guerras, y hacen tomar conciencia de que las mayores perjudicadas son las mujeres, hay quienes nos proponen hacer exhibiciones de bailes de salón.
Una concejala, ofendida ante las críticas del programa, declaraba que son las propias mujeres quienes lo solicitan ¿y por qué no? Lo que no ha entendido es que no se le critica el que se impartan cursos de cocina, costura o ganchillo para mujeres, hombres o mixtos; sino que se hagan con motivo del 8 de marzo.
Hace ya muchos años que el día internacional de la mujer trabajadora fue perdiendo el apellido, y con los argumentos de que también las mujeres que sacan adelante su casa deben ser representadas en la lucha, poco a poco fue desapareciendo el "trabajadoras" de las convocatorias.
Es cierto que las reivindicaciones deben abarcar a las mujeres que se dedican a trabajar fuera del ámbito de lo público y de lo productivo, los cuidados también son trabajos, y el que no se remuneren no excluye a quienes se dedican a ello de ser trabajadoras.
Y el haber dejado atrás el término trabajadora, nos ha hecho perder identidad y ha convertido un día reivindicativo y de homenaje a unas mujeres que se dejaron la vida defendiendo sus derechos, en un día de "celebración", en el que cabe todo, incluso los estereotipos de mujer florero, que no trabaja ni dentro ni fuera de casa, vive del sueldo del esposo, y entre peluquería y manicura se dedica a hacer repostería y crochet.