Se terminó la fiesta. Me refiero a la fiesta democrática de las elecciones al rectorado de la Universitat de València. Durante los últimos meses, pero con más intensidad durantes estas últimas semanas, nuestra universidad ha tenido la oportunidad de confrontar ideas y opiniones, de hablar de nuestras limitaciones y de nuestras posibilidades, de hacer planes para el futuro inmediato. Lo mejor ha sido ese despertar del letargo de un mandato de ocho años excesivamente prolongado en el tiempo y abrirnos a la sociedad valenciana. Por espacio de un mes la Universitat de València ha acaparado páginas de opinión, entrevistas y hasta blogs de los diarios de nuestra ciudad y no me cabe duda de que eso ha creado una impresión favorable entre nuestros conciudadanos y los gestores locales y regionales.
Cuando escribo estas líneas todavía no conozco el resultado definitivo de la segunda vuelta pero, en cualquier caso, quiero felicitar a nuestro/a futuro/a Rector/a y desearle un mandato fértil en éxitos par los cuatro años que se avecinan y ofrecerle, desde ya, mi colaboración en el trabajo de cada día; porque su gobierno debe ser el de todos y para todos, con independencia de que sean los que siempre creyeron en su proyecto, los que se sumaron en la segunda vuelta e incluso aquellos que nunca le votaron. La grandeza del sistema democrático estriba en la posibilidad de elegir que tenemos todos, con independencia de nuestras ideas, y la servidumbre del mismo es la necesidad de aceptar las decisiones mayoritarias, nos gusten o no, y comprometernos a trabajar para que la gestión de los órganos elegidos sea la mejor posible.
En la Universitat de València nunca ha existido el binomio gobierno/oposición y es bueno que se mantenga esta situación; lo que no sería conveniente es que los miembros de la comunidad universitaria pensaran que con la votación se agota su responsabilidad. Desde aquí quiero animar a todos mis compañeros del profesorado, la administración y los servicios y a los estudiantes a seguir trabajando por una universidad mejor desde la participación, la crítica constructiva y el cariño que todos tenemos a nuestra universidad. No olvidemos que cuanto mejor sea la gobernanza de la institución mejor nos irá a todos y que la responsabilidad de dar a la ciudad de Valencia la universidad que se merece no lo es sólo del inquilino del rectorado sino del trabajo diario de todos y cada uno de nosotros.
Ayer fue la fiesta, hoy el momento de la reflexión, de la felicitación sincera a quien haya ganado las elecciones, pero esta misma tarde habrá que ponerse a trabajar, los que triunfaron y los que perdieron en la contienda electoral, con generosidad, sin excusas y sin exclusiones. Cualquier comportamiento distinto estaría fuera de lugar en una institución que aspira a ser una luz para la conciencia crítica de los ciudadanos.
Catedrático de Química Analítica de la Universitat de València