Qué sube los precios aunque bajen los costes para pagar su pasado y su futuro?
-El recibo de la luz, respondió el informado. Los precios del kilovatio en los mercados mayoristas han bajado un 40% porque no se consume tanta energía, pero como antes el coste y el precio no estaban ajustados y ahora están yendo a energías limpias y renovables...
-Con las que seguir cobrándonos ellos solos, ellos pocos, ellos mismos, apostilló el demagogo.
-Pero se acabó la adivinanza —observó el contable—, las familias pagarán un 8% más, 50 euros más al año, 4 más al mes. Hace más de un año que nadie sabe cuánto paga o cuánto va a pagar.
-Tiene razón la compañía energética que proclama que unir gas y electricidad no es un paso, es un salto. Se lee en el recibo. La competencia y la liberalización han vuelto a hacer nuestra vida mejor manteniendo la relación calidad-precio, ironizó el demagogo, muy suelto. Adivina, adivinanza: ¿Qué viene de Venezuela, nunca se acaba, trata una y otra vez sobre lo mismo, y desarrolla, fundamentalmente, el arte de discutir sin reconocer más intereses que los emocionales?
-Las relaciones del Gobierno español con el chavismo, afirmó el bloguero.
-El culebrón, propuso la maruja. Los dos tenían razón. La adivinanza era mala porque permitía más de una respuesta correcta.
-Adivina, adivinanza. ¿Quién viste traje talar, luce semblante de cardenal y habla de arzobispo pero no es cura?
-Carlos Dívar, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, unisonaron.
Pero no unánimes. Protestó el ex seminarista:
-Tiene el rostro abacial y los obispos ya no hablan así sino como tertulianos de la radio. Lo que sí piensa es como un cura.
Dejamos de jugar enfadados, como cuando niños.