Qué significa la normalidad? Un estado feliz, sin problemas de ninguna clase que no existe en realidad en un mundo como el que tenemos, en el que una serie de personas viven bien, con su trabajo, con su acierto, pero sin tener en cuenta que ello no es apto para todos. Existe una serie de condicionamientos que hacen difícil la vida al resto. Y ello es la clave de las sociedades actuales. No todos tienen posibilidades de contar con una actividad para la que son válidos. Y así se llega a las grandes diferencias básicas del vivir.
Ahora mismo tenemos ante nosotros un presidente de quienes ostentan la categoría de empresarios que sólo ve su interés frente a situaciones que no contempla y que, al parecer, son intangibles en sus peticiones, cuando por vez primera se ha tropezado en España con un gobernante que no está de acuerdo con las tesis que apuntan aquellos, que son las de siempre. Y así, el citado presidente de la organización de empresarios insiste una y otra vez en algo que no ha de obtener. Esto, al menos, busca hacer daño al presidente del país que ganó limpiamente las elecciones, lo que manifiesto ostentosamente que no hace economía, sino política al uso de siempre.
Existe un caso serio en el que ha intervenido la justicia, el Gürtel, y así los que han sido relacionados con el mismo y que ocupan puestos de relevancia en la organización política del país, pisotean a quienes no lo están, abusando de su posicionamiento político. Y ¿cuál es el llamado caso Garzón? Los que fueron ganadores de la cruel guerra civil que, al vivir en un país libre, mantienen sus organizaciones, tratan de conseguir que el juez Garzón deje de tener el poder que le confiere su profesión, por todos los medios. Así, hasta llegar a la cuestión suscitada con las corridas de toros, en la que no son más los que están con que ello es un espectáculo natural, y los hay que buscan su prohibición.
Todo ello suscitado como un medio de hacer que los auténticos objetivos de convivencia sean falsificados por emociones personales, dejando en el olvido los asuntos y temas más importantes que tiene un país como el nuestro, en este momento de crisis extranjera que ha caído sobre nosotros.
Los pueblos son los dueños de su formación y todos responsables de la verdad que no la tiene nadie por sí solo en su poder. De ahí los actos civiles, como lo son las elecciones. Y el que ha perdido la batalla, debe de ser colaborador en los asuntos básicos del que ganó. Esto es algo que aquí no se completa nunca por una parte. Así no alcanzaremos nunca la justicia en libertad. Aquí sufrimos la actuación de la derecha incivil que se cree la dueña per se del país. Si oyes al líder de los empresarios al poco oirás a la vez al jefe de la oposición, siempre con la misma declaración: El despido libre. O cualquier acción inculta como la última en el MuVim.