Llevo pensando todo el día, aunque nadie me haya dado vela en ese entierro, si es correcto o no que un diputado de las Corts Valencianes como Rafael Ferraro, del PP por más señas, se presente en el edificio y presida la comisión, con perdón, de Obras Públicas con el traje de fallero. Y he llegado a la conclusión de que me parece fatal. Se podrá argüir que es que estamos en Fallas y que, como es fallero activo de la Reino de Valencia-Duque de Calabria y ha sido presidente, bastante hace con ir a trabajar a las Corts. Pero a mí me parece una falta de respeto. Ya sé que se le pierde el respeto a las Corts muchas veces —de palabra, obra y omisión—, pero nunca hasta ahora disfrazado, en este caso me lo permitirán, de un «señoret» de la huerta valenciana del siglo XVIII…; si hubiera ido de cucaracha, la cosa hubiera parecido más solemne. Puede haber fiesta en el trabajo, pero el trabajo no es la fiesta.