Crear confusión es lo peor que se puede hacer en la divulgación de noticias sobre investigaciones científicas. Hace unos días comentábamos que el tiempo atmosférico se ha convertido, desafortunadamente, en un espec-
táculo mediático. Todo cabe en pro del titular llamativo, de la imagen impactante. Y lo mismo ocurre con una cuestión de mayor recorrido: el cambio climático. Llevamos varios años de «show» con este tema también. Se han acuñado términos nuevos: «calentólogos», «escépticos», «negacionistas», cada uno generando información contra los demás. Todo esto está destrozando la transmisión seria de lo que sin duda es el asunto ambiental más importante de la humanidad. Inviernos como éste, tan sumamente frío, animan el cotarro. La última manifestación de este espectáculo, hace unos días desde México. Se nos anuncia ahora una nueva «era glaciar». Aclaremos las cosas: vivimos en un planeta más cálido ahora que hace tres décadas y esto es un hecho innegable. El clima está sometido a fluctuaciones y en los últimos años las temperaturas de la tierra no están aumentando tanto como en las décadas de los ochenta y noventa del pasado siglo, es cierto también; pero de ahí a anunciar una nueva era glaciar hay un abismo. «Quousque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?»