Me pongo a la faena de pedir disculpas nada más leer la carta que tan amablemente nos envía nuestro lector M. A. Romero y que publicamos hoy para reprocharme, al contrario que otros, mi comentario crítico con R. Ferraro —al igual que hice con Mónica Oltra por exhibir en las Corts Valencianes su camiseta de «Se busca, only alive»— por presidir vestido de valenciano una comisión parlamentaria, no un acto protocolario, y avisarme de que erré al hablar de traje fallero cuando era, como también decía, un traje tradicional. Llevo más de 20 años escribiendo de fallas, falleros, presidentes de fallas y política de fallas con bastante cariño y creciente conocimiento. De ahí que lamente que no se haya entendido mi ironía. Me alegra, no obstante, que los lectores estén atentos —con la entrada de internet en nuestras vidas ha llegado la desatención— a lo que se escribe. Rectifico y me disculpo ante quien se haya podido sentir ofendido.