La primavera está llamando a la puerta y en cientos de viviendas, sobre todo en villas, unifamiliares, pareados, adosados y demás —qué lejos quedan los tiempos del chalé, a secas—, llega el momento de darle un nuevo aire al jardín, reponiendo los estragos del duro invierno y buscando los colores alegres de la nueva estación. Aunque pueda parecer inocente, el diseño y la elección de las plantas que van a adornar los jardines mediterráneos constituye una operación de «alto riesgo» para los ecosistemas valencianos. Quizá no haga falta insistir en la necesidad de huir del césped, que tanta agua consume y tantas y tantas horas de atención requiere. Existen alternativas a la pradera con menos requerimientos hídricos y que aportan, además, los aromas inconfundibles del Mediterráneo. Sin embargo, apenas se sabe que muchas de las plantas utilizadas en jardinería, sobre todo en las grandes urbanizaciones, son especies exóticas y muchas veces agresivas con las que nos han acompañado durante cientos de generaciones. Las plantas exóticas son la segunda causa de extinción de especies vegetales en el mundo y la jardinería ornamental una de las principales fuentes de entrada de exóticas en la C. Valenciana. La Conselleria de Medio Ambiente ha propuesto en una monografía 40 modelos de jardín mediterráneo sostenible y sin especies exóticas invasoras. El documento y sus fichas están disponibles en su página web y son absolutamente recomendables.