La prensa nórdica habla estos días de «temperaturas con dos dígitos» para destacar que la primavera está al caer. Como el invierno que acabamos de dejar atrás también ha sido largo y frío para estas latitudes, los periódicos destacan que el 18 de marzo es una de las fechas más tardías en que se han alcanzado los 10 esperados centígrados: en años recientes el termómetro ya había despuntado a principios de enero. El servicio meteorológico danés, por ejemplo, detalla que la mágica temperatura se alcanzó «exactamente a las 11.10 del jueves 18» en un observatorio al sur del país, cerca de la frontera con Alemania. Pero no se fíen de la proclamación de la primavera en Escandinavia. El pasado 4 de marzo, tras siete jornadas consecutivas con temperaturas máximas «por encima de cero grados», el Instituto Sueco de Meteorología anunciaba el advenimiento oficial de la primavera. Ese mismo día, una corriente de aire frío se abatió sobre el mar Báltico, devolviendo el ambiente al crudo invierno: 19 grados bajo cero de madrugada y máximas diurnas negativas. Ahora, con dos cifras en el termómetro, se puede hablar de algo parecido a la primavera.