El Instituto Internacional del Teatro instauró en 1961 el Día Mundial del Teatro, una marca en el calendario con la que celebrar la realidad teatral en todo el mundo cada 27 de marzo que pronto se fue generalizando y asumiendo por el amplio espectro del sector escénico.
Más que una conmemoración, el hecho de marcar anualmente una cita ineludible para el sector supone una oportunidad múltiple. El 27 de marzo se establece como una oportunidad de difundir el teatro y la realidad escénica entre aquellos no iniciados, pero también de acercar nuevas tendencias a los públicos y de proyectar propuestas actuales en espacios noveles. Un Día Mundial del Teatro sirve, a su vez, para reclamar la presencia de la realidad escénica en muchos espacios de la vida en que actualmente no se ha establecido firmemente; Judi Dench, autora del mensaje internacional del Día del Teatro 2010 afirma que el teatro «es una fuente de entretenimiento» que, a su vez, «provee oportunidades de educar e informar»; en muchas ocasiones se ha considerado el teatro como un medio de socialización y educación, en edades tempranas y adolescentes pero también en generaciones adultas, y así lo han aplicado algunos pedagogos y educadores en los diversos ciclos formativos.
Pero el día de hoy también ha de ser aprovechado para que el sector cultural reflexione sobre su situación de manera colectiva y proyecte a instituciones, pero sobre todo a la sociedad civil, sus inquietudes, necesidades, esperanzas y capacidades.
En muchas ciudades del mundo, el día grande del teatro servirá para poner en marcha grandes programaciones ininterrumpidas de espectáculos teatrales; en pequeñas localidades servirá de revulsivo para programaciones especiales que traten de alcanzar nuevos públicos; probablemente en centros escolares se utilice como oportunidad para acercar a los jóvenes a la realidad teatral; y, con suerte, la celebración de la efeméride sirva para que grupos amateur y actores aficionados primerizos se atrevan a pisar las tablas de un escenario. El sector profesional leerá el manifiesto del Día Mundial del Teatro en sus representaciones, y diversos profesionales harán públicas sus reflexiones sobre la situación actual de su profesión.
En nuestras coordenadas geográficas, y a tenor de lo acontecido en los últimos meses, esa reflexión sobre la situación real del teatro parece más necesaria que nunca; una reflexión que debe venir marcada por la voluntad de diálogo entre todas las partes implicadas y no únicamente por el sector más directamente afectado. Sería conveniente que empresas, asociaciones profesionales e instituciones públicas del sector escénico reflexionasen sobre su situación y establecieran algún mecanismo de diálogo que permitiera conocer las reglas del juego para todos ellos. En un contexto donde es patente la ausencia de una política teatral explícita se hace necesaria, al menos, la existencia de un diálogo entre todos los agentes implicados; ya lo indica Judi Dench en su mensaje: «el teatro se produce a través de trabajo en equipo». Sin un verdadero trabajo en equipo, las virtudes y verdaderas potencialidades de la realidad teatral y el fenómeno escénico no podrán causar el efecto deseado para el desarrollo cultural de nuestros ciudadanos, y el teatro mantendrá únicamente sus aspectos económicos y de ocio, perdiendo su verdadero espíritu cultural y de desarrollo individual y colectivo.
Judi Dench dice que el sector teatral tiene la «responsabilidad de continuar la tradición de entretener, educar e iluminar a nuestras audiencias». Celebremos el Día Mundial del Teatro. No perdamos esa oportunidad; si lo hacemos, de nada servirá este tipo de celebraciones.