Este 23 de abril los municipios valencianos volverán a organizar actividades culturales destinadas a todos los grupos de edad: ferias del libro, conferencias, cuentacuentos, talleres, presentaciones de libros, charlas con autores… Todo ello en un ambiente lúdico que llenará las calles y plazas de gente, todos con la esperanza e ilusión de renovar su compromiso con la lectura en una fecha tan significativa como el Día del Libro. Cuando se acercan estas fechas, siempre estoy pendiente de la Fira del Llibre. Me gusta pasear por ella y son varias las mañanas o tardes que dedico a recorrer las casetas, siempre pendiente de las novedades, buscando y seleccionando qué me llevaré a casa en esta edición. Pero lo admito: no miro en todas las paradas; entiendo lo difícil que resulta estar presente en la Fira y evito pararme en las grandes cadenas de librerías. Se me puede acusar de hacer una selección arbitraria, tal vez caprichosa, pero prefiero ayudar con mi modesta compra a aquellas librerías que conviven día a día con la angustia de cuadrar las cuentas y que conocen al lector, que cuentan sus experiencias y recomiendan las lecturas.
Obligada es la visita a las editoriales Bromera y Edicions del Bullent, así como la imprescindible carpa de l´Associació d´Editors del País Valencià, que suele centrar gran parte de mi atención: en ella puedo descubrir las últimas y fabulosas novedades de los editores valencianos, donde destacan las publicaciones especializadas para el público infantil, con hermosas ilustraciones que ya las hubiera querido yo para mi época de infancia y juventud. Pero, aparte de las casetas y los libros, no puedo evitar dejarme perder entre las numerosas actividades que se organizan durante las diferentes jornadas de la Feria. Visita imprescindible es la exposición de la Associació Professional d´Il·lustradors Valencians, donde se pueden descubrir creaciones de jóvenes ilustradores y de profesionales consagrados; si los puntos de lectura del año pasado permitían observar excelentes trabajos, los Quaderns de viatge de esta edición prometen no quedarse atrás. Y perderse en las carpas de actividades permite reencontrarse con la transmisión oral de cuentos y poemas o descubrir interesantes propuestas con las presentaciones de libros y colecciones.
Se trata de una ocasión para vender y comprar libros, pero también para reivindicar la situación de un sector tan complicado como el editorial, que se enfrenta a numerosos retos y situaciones adversas, pero que sobrevive con cierta esperanza y buena salud. El Día del Libro ha de servir para dar a conocer los escritores noveles que inician su carrera literaria, los ilustradores (aquellos profesionales que dan vida gráfica a las palabras), las editoriales valencianas y las librerías. Sin duda, serán días en los que todos estaremos más cerca de ellos. Disfrutémoslo.