En estos días en los que los embalses de Contreras y Tous están alcanzando niveles no hollados nunca por el agua, los ingenieros responsables de la explotación y gestión de estas presas temen la aparición de las molestas fugas. El agua, al subir, puede encontrar en los terrenos calizos fisurados, el «karst», una grieta o camino por el que escapar sin control para aparecer después, o no, a muchos kilómetros de distancia. Es un fenómeno relativamente normal y que no supone generalmente ningún tipo de riesgo, salvo el de la posible pérdida de unos caudales en un contexto en el que cada litro vale su precio en oro, en especial cuando arrecia la sequía. En Tous ya hubo filtraciones que fueron detectadas y que se lograron sellar casi al completo. Muy cerca de la presa, en el túnel de la Escala, existen filtraciones muy importantes que traen de cabeza a los técnicos. Muy llamativas también, por el reto técnico que plantearon, fueron las filtraciones aparecidas en el estribo izquierdo de la presa de Contreras poco después de iniciarse el llenado del embalse en 1973. Hasta 500 litros por segundo llegaron a surgir para asombro de los ingenieros a pie de obra, que se encontraban ante un grave problema ya que la filtración amenazaba incluso con inundar la central eléctrica. Hubo que invertir mucho dinero en la época y realizar grandes esfuerzos para conocer el tortuoso camino que seguía el agua en la profundidad de la tierra. Finalmente la fuga se selló. Poco después, a principios de 1975 se observaron en la zona del Tollo del Hombre y Vadocañas, situada en el río Cabriel a unos 14 kilómetros aguas abajo de la Presa de Contreras, la aparición de grandes manantiales desconocidos hasta entonces. Un estudio basado en datos químicos e isotópicos de las distintas «familias» de aguas concluyó que entre 1.500 y 2.900 litros por segundo de los manantiales de Vadocañas, proceden de aguas infiltradas en el vaso del embalse de Contreras. Habrá que estar atentos en los próximos días a los caprichos de la caliza.