Barenboim desafió durante un verano de hace diez años un enorme tabú al interpretar la Cabalgata de las Walkirias de Wagner en Jerusalén. En la película Tokyo Sonata el caos familiar se abre a la esperanza cuando el hijo interpreta Claire de lune- Suite Bergamasque de Claude Debussy.
El pasado sábado en el auditorio municipal de Paiporta la orquesta sinfónica Enbel´s, formada por jóvenes intérpretes y que cuenta con el apoyo del Círculo de Bellas Artes de Valencia, interpretó La lista de Schindler de John Willians. Verónica de violín solista. La orquesta bajo la batuta de José Vicente Leal, su director. A lo largo de estos treinta años nuestros pueblos todavía adolecen de deficientes infraestructuras y débil ordenamiento urbanístico, pero cuentan con centros de salud, con pequeñas bibliotecas, instalaciones y escuelas deportivas para los ciudadanos y con valiosos conservatorios de música, orquestas, sociedades musicales con sus bandas y escuelas de música.
Miles de jóvenes valencianos emplean su tiempo de ocio en conocer el lenguaje musical y poner en marcha multitud de orquestas y bandas, lo hacen desinteresadamente, con una gran vocación y viven marcados por la comunicación y la música.La Ley Valenciana de la Música como instrumento legislativo fue aprobada por unanimidad por las Corts Valencianes. La Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana cuenta con 200.000 socios, 40.000 músicos y alrededor de 60.000 alumnos.
La música es una de nuestras claras señas de identidad. Vivimos en mundos fronterizos, móviles y frágiles y en constante evolución. La música nos representa y conforma la banda sonora de nuestra vida. No puede durar el actual desencuentro con la Federación. Serafín lo sabe y lo resolverá. El entusiasmo de las jóvenes generaciones con sus metales, vientos, cuerdas y percusión se lo merece. Identidad no es prohibición, es por el contrario siempre un proceso en marcha y una frontera abierta.
Si sólo estuviera en cuestión los derechos de los animales se hubiera «prohibido» en las Cortes Catalanas todo lo relacionado con su tortura y maltrato. Pero parece que los correbous están blindados por las tradiciones del delta del Ebro. No se trata pues de la defensa de los animales sino de una falsa política identitaria. Mantener abiertos los conflictos y los desacuerdos es generalmente positivo hasta para la convivencia de las parejas. No es posible fijar por decreto identidades iguales. Algunos sectores soberanistas viven un sueño de una identidad perfecta, pura e inmutable. De nuevo, extraviado el sentido común, el éxtasis de la desmesura. Nada que ver con la Cataluña abierta y cosmopolita que es la Cataluña real. Pasear por Barcelona , ver y oír a la gente, desmiente esas visiones cerradas y dogmáticas, como la propia existencia de Casa Leopoldo, en el barrio del Raval, restaurante del que decía Vazquez Montalban «ha conseguido integrarnos incluso a los que tenemos una actitud hostil, hostilísima ante la fiesta». El problema real es la ocupación de lugares públicos por actividades privadas. Los toros deben estar en las plazas. Cada actividad en su lugar, así se regulan en las sociedades modernas los espacios públicos.
No nos gustaría olvidar que la narrativa forma parte también de la realidad. No sólo la música sino también los libros nos acercan a ese concepto de errancia y frontera que describe nuestra forma de ser, nuestras identidades múltiples. Julià Jodar La pastoral catalana, José Carlos Llop La ciudad sumergida, Rafa Chirbes Crematorio, tres libros que son una radiografía de nuestra realidad, del incierto presente y de nuestras sociedades cambiantes.