La decisión de algunos alcaldes del Partido Popular de incrementar las subvenciones a las sociedades musicales y ateneos, para paliar el devastador efecto que tendrá el próximo curso el recorte del 55% de las ayudas que venía otorgando la Generalitat Valenciana, para la financiación de las escuelas de música y conservatorios municipales, es sólo un parche que para nada da la necesaria solución que reclama la problemática creada.
El mantenimiento del actual sistema de enseñanza musical reglada, que disfruta la Comunitat Valenciana, en nada se parece a cualquiera de las obras del Plan Confianza del Consell, para cuya financiación algunos ayuntamientos han adelantado el dinero en espera de una más llevadera situación de las actualmente paupérrimas arcas de la Generalitat. Y hay que hacerse una sencilla pregunta para comprobar que no es ése el camino. ¿Asumirían el problema, aumentando las ayudas a las bandas, los mismos alcaldes si el gobierno de la Generalitat estuviera en manos del actual partido mayoritario de la oposición?
Es vital extraer del debate partidario la búsqueda de la solución para el mantenimiento del normal funcionamiento de nuestras escuelas de música y nuestros conservatorios. Está en juego la subsistencia de la enseñanza musical reglada, de nuestras sociedades musicales y, en definitiva, de una manera muy nuestra de entender la cultura popular.