La irrupción del ex ministro Antoni Asunción en la carrera por la candidatura socialista a la Generalitat ha venido a remover las que se auguraban tranquilas aguas del PSPV tras el pacto entre el secretatio general, Jorge Alarte, y Ximo Puig que en principio neutralizaba la eventual convocatoria de primarias en el seno del partido. El solo anuncio del ex titular de Interior de su pretensión ha servido para tensar de inmediato al aparato de la calle Blanquerías, cuyo máximo responsable anunciaba ayer mismo una gira por las más de 500 agrupaciones del PSPV para garantizarse el máximo apoyo.
El debate está servido. La nueva situación puede derivar precisamente en la convocatoria de esas primarias que los actuales dirigentes del partido pretendían evitar alegando que hay que transmitir un mensaje de unidad interna. Ahora bien, si las primarias son buenas en Madrid, como se afirma desde Ferraz para justificar la candidatura de la ministra de Sanidad, lo serán también en cualesquiera de los territorios socialistas donde haya pluralidad de opciones. Si se llega finalmente a esa situación, el peso de la decisión recaerá sobre las espaldas de los militantes en un ejercicio de democracia interna nada habitual en los partidos políticos españoles.
Y la pugna se presenta dura. El aspirante ha articulado un discurso muy crítico hacia la actual dirección del partido, que deberá replantear su estrategia.