17 de septiembre de 2010

Objetivos incumplidos ante el 2015

17.09.2010 | 07:30

José Luis Daroquí

Con el 2015 a la vuelta de la esquina, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, una gran promesa realizada a las personas más vulnerables del mundo, siguen sin cumplirse. Tras diez años sin grandes logros, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, realiza un nuevo llamamiento a los líderes mundiales para que en la cumbre que se celebra del 20 al 22 de septiembre en Nueva York se revisen los avances y las necesidades para la consecución de las metas. Los datos auguran que nos encontramos muy lejos de conseguirlas, aunque sí es cierto que en muchos países se está avanzando gracias al esfuerzo de personas comprometidas que luchan por erradicar las desigualdades del mundo actual.
Tanto con propuestas de desarrollo sostenible, de promoción de la salud global en el Sur, como con campaña de concienciación y denuncia social en el Norte, Farmamundi impulsa estrategias y participa junto a otras organizaciones para conseguir reducir la gran brecha existente. La campaña La salud en el Milenio, una firma pendiente, es un buen ejemplo de ello. Desde Cataluña a Extremadura, pasando por Galicia y la Comunitat Valenciana, entre otras, la organización ha denunciado la falta de compromiso de todos, administraciones públicas, empresas privadas y sociedad en general por fomentar la equidad social.
En cuanto a los Objetivos de Desarrollo del Milenio relativos a la salud se han conseguido progresos en algunas metas. Por ejemplo, el número de muertes entre niños de menos de 5 años de edad se ha reducido de 12,5 millones por año (1990) a 8,8 millones (2008). El número de personas que viven en países de ingresos bajos que reciben tratamiento antirretroviral contra el VIH aumentó diez veces en cinco años. Sin embargo, este progreso no ha bastado para revertir la trayectoria de la epidemia porque las medidas de prevención y tratamiento a menudo son de alcance insuficiente: por cada dos personas que empiezan un tratamiento antirretroviral, hay cinco nuevas infecciones por VIH, por tanto, seguimos sin asignarle suficiente prioridad a la prevención.
En cuanto a la disminución de las muertes por sarampión y en el número de intervenciones para combatir la tuberculosis y la malaria ha habido progresos significativos, puesto que en la actualidad, más de 500 millones de personas reciben todos los años tratamiento para una o más enfermedades desatendidas. La tasa de mortalidad infantil en los países en desarrollo disminuyó de 99 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en 1990 a 72 en 2009. Esta disminución es muy inferior a la meta de una reducción de dos tercios (es decir a 33 muertes por cada 1.000 nacidos vivos). Los progresos han sido mínimos en la reducción de la mortalidad materna. El acceso a servicios de salud reproductiva sigue siendo deficiente en los lugares donde los peligros para la salud de la mujer son mayores, la mortalidad materna disminuyó sólo marginalmente, de 480 muertes por cada 100.000 nacidos vivos en 1990 a 450 en 2005. A este paso, la meta de 120 muertes por cada 100.000 nacidos vivos no se alcanzará para el año 2015.
La reunión de septiembre volverá a poner sobre la mesa la desidia de nuestros gobernantes para implantar políticas valientes que ayuden a conseguir los ODM. También los ciudadanos del mundo debemos implicarnos y presionar a nuestros líderes. La brecha entre países pobres y ricos ha alcanzado cuotas indignantes y el compromiso social global es fundamental para conseguir un reparto más justo de la riqueza y acercar la salud a millones de personas.

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