Mi relación con Felip

27.10.2010 | 07:30

Xavier Corrales

Conocí a Josep Maria Felip en 1966 —yo tenía 15 y él 16— en un club de montaña de la OJE del Frente de Juventudes.
Nunca me invitó a reunión alguna de la Falange (por la Cartelera Turia me entero recientemente que supuestamente «hedillista y de izquierdas»), aunque Felip solía lucir una camisa azul con el yugo y las flechas, de seda, hecha a medida, creo recordar, impropia para la práctica de deportes de montaña. El que suscribe era arquero (aquello de flechas, arqueros y cadetes) y el uniforme preceptivo era de camisa color marrón claro con la «cruz potenzada y el león rampante» en uno de sus bolsillos. He tirado de él, escalando en roca, en más de una ocasión. Sostiene en la actualidad Felip, en público y en las dependencias de la consellería de la que es director general, que le robé a su novia, aunque yo diría que fue al contrario (hay puntos de confusión y no vale la pena extenderse en aspectos íntimos).
El camarada Felip me metió sobre el año 1971 en la LCR (Liga Comunista Revolucionaria), partido izquierdista que luego se fusionó con la ETA-VI Asamblea. Junto a mí, entró mi amigo Alberto Anaya. Fui detenido en 1974, acusado de pertenecer a LCR-ETA VI, cuando ya no era miembro de dicha organización, pero me mantenía integrando en los denominados «piquetes de autodefensa», tratando de defender, de modo estéril e infructuoso, la vida de Salvador Puig Antich. También se me acusó de la quema de un jeep de la Policía Nacional en el Paseo Valencia al Mar, entre otras cosas.
Pasé 72 horas en la Jefatura Superior de Policía y el juez (que supongo sería progresista porque percibí subjetivamente que me ayudaba de modo positivo en mi declaración), me dejó en libertad provisional sin fianza. Nunca fui juzgado, aunque mi nombre aparecía en los sumarios (estoy investigándolo sin mucho empeño durante años con resultado negativo) del Tribunal Militar y del TOP.
En aquellas redadas cayeron aproximadamente 17 mujeres y hombres, estudiantes de diversas facultades y a ninguno de ellos, excepto al amigo Carlos S., los he vuelto a ver. Nuestros nombres, al menos el mío, apareció en Las Provincias como Francisco Javier Corrales Ortega, estudiante de 3º de Medicina.
Dichos hechos y sumarios sólo son citados en diversos libros sobre el movimiento estudiantil en la Universitat de València, pero el único nombre que aparece es el de Josep Maria Felip, foto de carné incluída, como dirigente o militante destacado de la trotskista LCR (aunque en otro más reciente aparece citado Carlos S.). Felip, siendo secretario del Centro Excursionista de Valencia, se ofreció —y tal vez confeccionó, no recuerdo bien— a proporcionarnos unos carnés falsos de la Federación de Montaña, que facilitaran el paso por los Pirineos hacia el exilio en Francia de determinados individuos relacionados con la caída de la LCR.
Coincidí con Felip en la primera asamblea ilegal, pero tolerada, de Comisiones Obreras del País Valencià, realizada en el colegio de los jesuitas. Yo era delegado de CC OO de la construcción, por la empresa Ocisa (guardo el carné) y Felip estaba en el escenario como dirigente máximo (creo recordar pero no me hagan mucho caso, de las comisiones obreras, rama Actividades Diversas).
Más tarde intentó, sin éxito, que ingresara en el Partido Comunista. Luego le perdí la pista, pero un día, en el tanatorio del Hospital Clínico, cuando la policía había asesinado a un obrero, me lo crucé con el distintivo del PSOE en la solapa de la chaqueta. Poco después leí en Levante-EMV un artículo firmado por él, en el que se declaraba masón. Luego vino lo de secretario de Lerma. Además, esta mañana me han dicho en mi trabajo, y no puedo ratificar, que Felip fue asesor de mi amigo y prologuista de dos de mis libros, el ex rector de la UPV y luego conseller con el PP, Justo Nieto.
Recientemente, imitando con su permiso, entre otras cosas, la firma de Ventura Montalbán, secretario de Inmigración de CC OO-PV, le saqué a José María algo más de dos millones de las antiguas pesetas para el I Concurso de Poesía Anna Ros i Miragall y para el I Concurso de Relato Breve José Fondo, para la integración y la interculturalidad, dirigido a inmigrantes y ciudadanas y ciudadanos españoles. Este concurso está fallado, pero falta entregar los cheques con los premios y la edición de un libro, con las 22 obras seleccionadas.
Por lo demás, lean los periódicos, infórmense y opinen.

Militante de CC OO desde 1973. Técnico del Departamento de Lingüística Aplicada de la Universidad Politécnica de Valencia

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