Parecía que Ruiz Gallardón era el menos extremoso de los líderes peperos cuando, apenas tomada posesión del Ministerio de Justicia, se dispone a dar marcha atrás en la legislación del aborto. La ley actual nos hacía más europeos al asumir la tesis de los plazos y ahora el Partido Popular quiere volver a la tesis inquisitiva, los motivos y a subordinar el aborto de las menores al consenso paterno.
Con las nuevas técnicas anticonceptivas, el aborto se puede considerar un fracaso. En los países donde los anticonceptivos son fáciles de conseguir apenas hay abortos. Y la ley de plazos objetiva éste, al permitirse dentro de los tres primeros meses del embarazo sin mayores argumentaciones.
En todo caso, tengamos en cuenta que si una mujer quiere abortar lo hace y si no puede hacerlo legal y fácilmente termina en manos de unos de esos practicantes menos de fiar o, si tiene dinero, se va al extranjero como hacían las españolas pudientes en épocas anteriores. Y hay médicos españoles cuya ideología les impide practicar el aborto. Pero si desean mantener ese prejuicio deben trabajar en la sanidad privada porque en la pública la interrupción del embarazo es una prestación más y no puede ser negada a nadie.
La jerarquía eclesiástica española, contraria tanto al aborto como a los anticonceptivos, sigue queriendo imponer su punto de vista a los políticos. Es interesante de notar que los jerarcas eclesiásticos gasten tanta energía en defender al nasciturus y tan poca a proteger a los millones de niños, ya nacidos, que mueren cada año por culpa de enfermedades o condiciones insalubres. Claro que, para defender a éstos, tendrían que criticar también a los sistemas políticos y económicos que lo hacen posible, y a tanto no se atreve.
La Humanidad llevaba siglos tratando de desenchufar el placer sexual del embarazo. Y parece que, con los anticonceptivos, lo ha conseguido. Las mujeres pueden gozar tanto o más que los varones, entre otras razones porque su orgasmo, u orgasmos, son más largos. De hecho, hay jóvenes que tienen miedo a las mujeres porque, en la cama, son más exigentes y disfrutan más.
El aborto debe quedar para la historia si los anticonceptivos y la píldora del día después, son fáciles de adquirir. Los políticos deben acomodarse a los nuevos tiempos y no retroceder, como ha hecho el señor Gallardón, que nos ha mostrado su verdadero perfil con tamaño desaguisado.