Horas antes del desembarco de los hombres de la patronal valenciana, Feria Valencia prescinde de su secretario general, Enrique Calomarde, lo que deja pleno margen de maniobra al nuevo director general de la institución, Enrique Soto, hasta ahora secretario general de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV). El presidente Alberto Catalá se queda sin su hasta ahora mano derecha, Carlos Vargas. Además, en el comité ejecutivo que se celebrará mañana tomarán posesión como vocales José Vicente González, Salvador Navarro, José Vicente Morata y José Blasco, los tres primeros, máximos representanes de las tres principales organizaciones empresariales valencianas. Se consumará así el anunciado golpe de timón en la gestión de la feria forzado por los empresarios, que aceptaron el empeño de la alcaldesa, Rita Barberá, de mantener en su puesto al cuestionado presidente a cambio de tomar el control efectivo de la entidad. Resulta llamativo que los empresarios que acceden al comité sustituyan, entre otros, a dos veteranos: al tesorero, Manuel Puchades, y al contador, Antonio Almerich, precisamente cuando la gestión económica y contable es el aspecto más cuestionado por la patronal. La llegada de Soto, avalado por su tarea para enderezar la CEV, debe significar un cambio de rumbo para que Feria Valencia recupere vuelo tras una etapa controvertida por sus resultados y el descontrol en el gasto. Hoy se precisa que vuelva a servir a las necesidades de la economía valenciana.