D. Josep Maria Felip i Sardà, Director General de Integración y Cooperación de la Generalitat Valenciana ha firmado un artículo en LEVANTE EMV el 11/02/2012 sobre la necesidad de aceptar los recortes en la remuneración del turno de oficio que pretendo rebatir. La justicia gratuita ha de serlo porque así lo mandata la Constitución Española para el detenido en el art. 17.3 y para el resto de supuestos legales el 119 y el art. 6.3.c del Convenio Europeo de Derechos Humanos y no puede hacerse depender de la sostenibilidad financiera o la caridad cristiana. Entiendo la honda y repentina preocupación presupuestaria de D. Josep Maria, pero la gestión tan imprudente, por usar un término caritativo, del gobierno del que ha venido formando parte en un cargo u otro y antes como asesor desde tiempos de Joan Lerma es lo que nos ha traído a esta situación de máxima deyección. Ahora pone su indudable talento al servicio de su gobierno para abogar por la aceptación de los recortes de unas remuneraciones ya de por sí muy exiguas y congeladas durante años que además no se pagan. Parece D. Josep Maria desconocer que los otros colectivos que según dice perciben menos que nosotros, cobran salario fijo mensual, complementos, trienios, sexenios, se les pone el material, los desplazamientos y la cobertura social, entre otras prestaciones que los abogados de oficio no tenemos ni por asomo. No somos los abogados con los honorarios congelados sino el incremento de asuntos por la crisis lo que ha hecho aumentar el gasto. ¿A dónde conduce su argumento? ¿A hacer depender derechos básicos y libertades fundamentales de la disponibilidad presupuestaria? Bonito expediente para instaurar un estado de excepción y el decisionismo! Gobernar es asignar prioridades y las de su gobierno ya las conocemos y de sobras: aeropuertos peatonales, duplicación de auditorios de música, duplicación de circuitos, onerosísimas visitas papales en sufragio por sus atribuladas almas… y mientras tanto la sanidad, las obras, la dependencia, la justicia por pagar… Pero el agujero de tamaño cósmico en el erario ya está hecho, entonces lo que manda la racionalidad es recortar de otras partidas si disponibles como la de inversiones y no en la de servicios básicos como es la de Justicia. En un ejercicio de oportunismo vergonzoso pretende la Generalitat que, con fundamento en sus propios desmanes, despilfarros y en la desviación de poder en que están instalados justificar los recortes en precisamente aquello en lo que debieron invertir. Ustedes no tienen credibilidad para pedirnos ese esfuerzo. En su propia Conselleria D.Josep Maria hemos visto como el dinero fluía hacia la fundación CYES, hacia hospitales en Haití sospechosamente caros, o en pagar propaganda en todos los noticies 9 ad maiorem gloriam del Conseller por nombrar sólo algunas. Hubiera sido bueno y sobretodo oportuno que su preocupación presupuestaria le hubiera surgido antes. Los recortes se los pide usted a Rita.