Como había poco lío en la calle, la Empresa Municipal de Transportes de Valencia se suma a la fiesta. El ayuntamiento ha decidido recortar la aportación con la que cubre el déficit de 65 a 55 millones, y el ahorro saldrá de (prrrrrr): ¡un recorte del 15 % en los sueldos de los empleados! Los trabajadores de la antigua Saltuv, famosa en toda España por la belicosidad de sus protestas laborales, no se andan con chiquitas. Hace bien poco mantuvieron una huelga casi un año entero porque a los conductores les parecía mal que la empresa pagara a los controladores e inspectores un plus de responsabilidad. Ahora que las vacas no están flacas sino escuchimizadas, en la EMT se acuerdan del contrato-programa, un acuerdo de financiación estatal para transporte público que ya tienen en Madrid y Barcelona. En Valencia llevan 20 años detrás de lo mismo sin resultados. Y ahora resulta que se exige carácter metropolitano cuando acaban de quitar servicios a los pueblos. No hay pasta. Habrá huelga.