El pasaporte

 05:30  

Francisco Esquivel

Que existan defensores de la segregación por sexos en la enseñanza demuestra la escasez de luces de muchas gentes ante el desafío que supone educar en el siglo XXI.
La escuela es una fábrica de ciudadanos, el escenario en el que se socializan los niños y adolescentes de hoy para edificar una sociedad del mañana con «altura moral». A mayor diversidad y complejidad en el escenario educativo, mayor riqueza para cultivar nuestra «ciudadanía». No me tiembla el pulso al afirmar que, detrás de un defensor de la educación mutilada „que en eso consiste segregar por sexos„, encontramos un individuo corto de miras y una vida empobrecida.
Es injustificable, desde la propia lógica mundana, que una persona que pertenezca a un mundo cosmopolita como el nuestro, pregone los beneficios de una educación excluyente y doctrinaria como la que reniega de la otra parte del sexo. Y luego, vaya paradoja, será la misma que despotrica contra EpC, por «doctrinaria». Me pregunto cómo se relacionan entre ellos hombres y mujeres cuyo proceso de maduración excluye la exigencia vital de interactuar con sexualidades diferentes en el aula, el patio, excursiones, etc. Es obvio que alguien dirá que «igual» que todos, afirmación increíble cuando se sabe que las relaciones sociales maduran en el alumnado cuando comparten, discuten, rivalizan, contrastan perspectivas sobre sus mundos y aprenden la lección más radical para construir una sociedad libre, justa y crítica: Que la diversidad de cosmovisiones sobre la vida „la pluralidad de pareceres„ nos permita convivir y construir un mundo común aunque las metas vitales de nuestro vecino nada tengan que ver con las nuestras.
En definitiva, educar ciudadanos desde la riqueza que supone el «pluralismo moral», o sea, que los proyectos personales de felicidad no sean impuestos en ninguna sociedad con «altura moral». Y aunque sea legal „por ahora„ segregar por sexos en la enseñanza, es una inmoralidad de enorme calibre restringir y condicionar las relaciones sociales a nuestros alumnos. ¿Desde qué imperativo moral se permite tal actitud fascista? Esto es, a mi modo de ver, una «monstruosidad» educativa y moral que bien debería revisarse.
Nuestro presente es tiempo de «complejidad», como bien recuerda el sabio francés Edgar Morin. Segregar por sexos es, precisamente, todo lo contrario: Simplicidad. Que no me vengan con estudios ni estadísticas. No me sirven ni los unos ni las otras. Vivimos en un mundo fugaz, cambiante, cosmopolita e intercultural. Volver a discusiones medievales es impropio de una sociedad ilustrada.
Construyamos una educación que estimule las mejores capacidades de nuestros alumnos y los valores imprescindibles para una democracia radical: Libertad e igualdad. Mientras tanto, dejemos que otros se ocupen de educar desde la pedagogía medieval: La ciudadanía crítica sabe que, como reza un proverbio africano, «para educar hace falta una tribu». Y tribu somos todos, y todas. Con su pan se lo coman „nunca mejor dicho„.

  Viñetas de Raúl Salazar

TEXTO

DESCRIPCION

 Ver galería »

  El humor gráfico de Ortifus

TEXTO

DESCRIPCION

 Ver galería »
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de Levante-emv.com. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo
Diari de Girona | Diario de Ibiza | Diario de Mallorca | Empordà | Faro de Vigo | Información | La Opinión A Coruña | La Opinión de Granada | La Opinión de Málaga | La Opinión de Murcia | La Opinión de Tenerife | La Opinión de Zamora | La Provincia | La Nueva España | Mallorca Zeitung | Regió 7 | Superdeporte | The Adelaide Review | 97.7 La Radio | Blog Mis-Recetas | Euroresidentes | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya