La edad no importa

09.09.2013 | 05:30

Carlos Manzana

Poder hablar con naturalidad y en libertad sobre sexo y sexualidad en este país, sigue siendo nuestra asignatura pendiente, o mejor dicho, la asignatura obviada que seguimos suspendiendo sin que a casi nadie parezca preocuparle. ¿Aumentar de 13 a 16 años la edad mínima legal para mantener relaciones sexuales? Antes convendría saber qué piensan y qué saben (o no saben) las y los jóvenes y adolescentes sobre sus derechos y salud afectivo-sexual.
Una muestra: el 18,8 % de los chicos y el 10,1 % de las chicas no creen que «insultar a la pareja» sea violencia machista. El 25 % de los jóvenes cree que la mujer debe «trabajar menos y cuidar más a sus hijos». Sigue sin haber un plan contra el acoso escolar hacia jóvenes LGTB. Han aumentado la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) y continúa habiendo prácticas sexuales de riesgo.
Un argumento de la ONU y del Consejo de Europa a favor de elevar la edad de consentimiento sexual, es la lucha contra la pederastia. Una medida necesaria, pero no suficiente para evitar este tipo de delitos, ni tampoco para garantizar un desarrollo sexual positivo y saludable desde edades tempranas, ya que en países donde la edad es más alta, como en Reino Unido (16) sigue habiendo una alta tasa de embarazos no deseados; al contrario que en Suecia (15) donde la educación sexual lleva más de medio siglo incluyéndose en los planes de estudio formales.
Poco más que enseñar a poner un condón o regalar tampones y compresas. Esa es la educación sexual que la mayoría hemos recibido en colegios e institutos. Es decir, la basada en un modelo biologicista y reduccionista de la dimensión sexual humana, relegada a poco más que unas páginas del libro de Conocimiento del Medio, dentro del apartado de «la reproducción» y destacando antes los riesgos que los beneficios de gozar de una vida sexual libre, responsable y satisfactoria,
El pasado miércoles se conmemoró el Día Mundial de la Salud Sexual, este año centrado en los derechos sexuales. Derechos basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todas las personas. Derecho al placer, a la integridad y seguridad sexual, a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables, y sobre todo, a la información basada en conocimiento científico, a la educación sexual integral y a la atención de la salud sexual.
Derechos que se tambalean, porque cuando sigue limitándose económicamente el acceso a métodos anticonceptivos, cuando sigue cuestionándose el derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad, cuando se recorta en atención sanitaria de la salud sexual, o cuando se elimina la asignatura de Educación para la Ciudadanía, la edad es lo que menos importa.

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