Se acabaron las excusas

Andrés H. de Sá

10.09.2013 | 05:30

Nos han vendido la cabra de que la posibilidad de que Valencia fuera subsede olímpica de vela poco menos que hipotecaba el futuro de la Marina Real. Pues bien, el chasco olímpico ha borrado de un plumazo ese problema: ya no hay hipoteca. Claro que sin la hipoteca, desaparece también la excusa. Porque es el momento de que el equipo capitaneado por Rita Barberá demuestre que tiene alguna idea sobre el futuro de esa zona pública en la que tantos millones de euros públicos se han invertido. Porque sospecho que el problema no era el condicionante olímpico, sino la ausencia de un concepto claro sobre ese espacio, más allá de una fantasiosa aspiración a construir viviendas de lujo y un fracasado concurso de ideas entre arquitectos de relumbrón. Es hora de que el equipo municipal y el Consorcio „libres ya también de la pugna política entre administraciones con los socialistas„ demuestren que son capaces de gestionar un proyecto clave para el desarrollo de la ciudad y en unas condiciones presupuestarias adversas. Y los precedentes no invitan precisamente al optimismo.

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