El entendimiento

20.09.2013 | 01:43

Alejandro Mañes

La película noruega Kon-Tiki ha sido nominada para los Oscar. Ya había sido nominada igualmente para los Globos de Oro. El filme, dirigido por Joaquim Ronning y Espen Sandberg, narra la expedición del antropólogo y aventurero Thor Heyerdahl, en 1947, a bordo de la embarcación Kon-Tiki, surcando 8000 kilómetros a través del Océano Pacífico sin contar con los avances tecnológicos actuales, tratando de probar que la Polinesia pudo haber sido colonizada por habitantes de América del Sur y no necesariamente asiáticos, como es generalmente admitido.
Heyerdahl se embarcó en la balsa, confeccionada con los materiales con los que pudieran haber contado en la época de la colonización, y acompañado por cinco tripulantes partió desde el puerto del Callao, en Perú, soportando el embate de las olas y tormentas del océano, y culminando con éxito la travesía. El reportaje de la expedición, rodado por el propio Heyerdahl, ya obtuvo en 1951 el reconocimiento de la Academia de Hollywood en la categoría de documentales. Más tarde, en 1970, con la embarcación de junco Ra II, junto al antropólogo mexicano Santiago Genovés, atravesó el Atlántico, para demostrar que los antiguos egipcios pudieron igualmente haberse comunicado con América.
Nacido en 1914 en Larvik, con nombre premonitorio de Dios nórdico, Thor Heyerdahl es un héroe en su país. En Oslo puede visitarse el museo Kon-Tiki, con la historia y vicisitudes de las diferentes expediciones. La reciente película ya la han visionado más de 900.000 espectadores, en un país de 5 millones de habitantes. Los últimos años de su vida los pasó, junto a su esposa, Liv, en Tenerife, donde fundó el Parque Etnológico de las Pirámides de Güimar, y murió en el año 2002, en Colla Micheri, pequeña población medieval situada en la Liguria italiana, entre Alassio e Imperia.
Es famoso mundialmente por sus expediciones, Kon-Tiki, Ra y Tigris, para investigar sobre las históricas expediciones desde Mesopotamia a Pakistán, e inacabada a consecuencia de la quema de la embarcación en Yibuti por los propios expedicionarios, como protesta por las guerras y la venta de armas en el cuerno de África. Heyerdahl fue tajante al contestar cuando se le preguntó por las fronteras que pudo encontrar en sus viajes transnacionales, al contar con tripulaciones diferentes y con múltiples encuentros con nacionalidades, etnias y religiones distintas: «No he visto fronteras, he oído hablar de ellas. Siempre están en la mente de algunos hombres». Son pues fronteras sociales las que marcan los límites del entendimiento entre los pueblos, que se expresan con falsas razones políticas, económicas, incluso religiosas. Las palabras de Heyerdahl señalan el camino para superarlos.

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