El despertar

Francisco Esquivel

26.09.2013 | 05:30

Siempre que al final no se opte por la socorrida marcha atrás, está previsto que mañana se celebre en la sede que los socialistas tienen en Alboraia una sesión de tupper sex. Por fin. Después de tantos años de ir cabizbajos por la vida, ya era hora de que miembros del partido presenten una iniciativa con toda la pinta de resultar estimulante. Mirando detenidamente a la formación parecía que algo así nunca iba a llegar, pero aquí está. Las mujeres que han ideado la exhibición de productos eróticos le restan, no obstante, trascendencia al asunto porque argumentan que en la Casa del Pueblo se han celebrado ya exposiciones de pintura, talleres de manualidades „de las otras, claro„ y que clases de ganchillo y de costura han figurado también entre las actividades puestas en práctica. Y habrá habido, seguro, presentación de programas electorales, por lo que subir el tono se antoja crucial antes de que a los actuales encargados en la ejecutiva les dé por convocar asamblea para exponer las líneas maestras con las que concurrir a las próximas citas y al personal se le baje por completo la excitación. Como debe ser habitual en este tipo de reuniones „me refiero a la convocada para mañana„ una experta en la cuestión impondrá a las vecinas interesadas sobre las utilidades y el uso correcto de vibradores, dildos, lencería, geles, material bondage y el resto de la gama para procurar pasárselo pipa. Dado que las mujeres participantes no son partidarias de mezclarse con el otro sexo, yo creo que sería conveniente que las programadoras monten una de estas para ellos. Hay que tener en cuenta que se percibe a simple vista que la mayoría de los varones „y no digamos con b„ del pesepevé andan necesitados puesto que, según vienen mostrando, lo que es dura es la oposición. Ya sé que sesiones de ese tenor no van a garantizarles recuperar lo que más ansían, pero igual se acercan al punto ge.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook


Enlaces recomendados: Premios Cine