Guerra palaciega

Andrés H. de Sá

28.09.2013 | 05:30

El presidente Alberto Fabra redobla sus esfuerzos por crearse una auténtica guardia de corps para conseguir dominar un Consell y un partido que en muchas de sus terminales aún escapa a su control. Y en esta tarea, irremediablemente, pisa callos y deja víctimas. Curiosamente, uno de los más damnificados a simple vista parece ser quien hasta ahora ha sido su brazo ejecutor y en apariencia fiel escudero, José Císcar, capidisminuido en sus atribuciones por los últimos nombramientos en Presidencia. Sin embargo, una mano negra se mueve en ámbitos más oscuros haciendo llegar al presidente el mensaje sibilino de que le pueden mecer la cuna a voluntad. La filtración de documentos reservados „como una factura telefónica de un alto cargo, la nómina del mismísimo president o nombramientos con 24 horas de antelación„ son signos inequívocos de que alguien con acceso a esa información restringida colabora con los enemigos internos. Una fuga que cualquier gobernante sabe que debe sellar lo antes posible. A costa de lo que sea.

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