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«Sí, pero NO» y Montoro

04.11.2013 | 05:30

Gregorio Martín

El ministro de Hacienda, preguntado sobre la desviación del déficit español, en parte culpa a las comunidades autónomas, muchas de ellas gobernadas por el PP dijo (mirando de reojo a Fabra): «Aquí no hay patente de corso. A ver si ahora resultará que por tener un carné se van a solucionar los problemas. Hace falta un director de orquesta. Un político autonómico no tiene la responsabilidad de ver la política económica general de un país. No tiene la obligación de mirar por todo el país. El que la tiene es el que está sentado aquí (su despacho)». Mas allá de las simpatías que despierte el personaje no es inteligente ignorar sus mensajes. A los pocos días, Ximo Puig desde el PSOE-PSPV, como si recogiera la reflexión en clave valenciana nos sorprendió a todos: «Es hora de que Fabra actúe como presidente de los valencianos y retire los presupuestos para propiciar un gran acuerdo social con el que salir de la crisis».
Hay que agradecer la claridad de ambos juicios cuando la semántica habitual en las frases relacionadas con los presupuestos (la administración de los recursos de todos) es cada vez mas evanescente. No hay que ser muy lince que con razonamientos del tipo sí pero no una misma sentencia puede usarse para reafirmar una decisión y su contraria. Hacer política desde contradicciones lógicas es inaceptable en boca de quienes tienen la responsabilidad de decir la verdad sobre nuestras posibilidades económicas. Los mercados pueden permitirse corrupciones y faltas de rigor, allá ellos; las democracias y las clases medias en particular necesitamos coherencia.
Al intentar explicar tanto los presupuestos de 2014, como el cierre que se espera del actual 2013, la Generalitat Valenciana (GV) ha caído, una vez mas, en esta semántica que por contradictoria carece de significado alguno. En el tema del déficit, el conseller Moragues se comprometió oficialmente a alcanzarlo (el sí) para luego decir que es imposible hacerlo (sí pero no). Sus justificaciones son ciertas, pero esto ya era sabido: con un techo del 1,6 % del PIB y unos intereses de la deuda del 1,3 % el desfase sólo puede ser de 0,3 % (unos 300 millones). Antes de recurrir al supuestamente todopoderoso Montoro, el Consell ha esgrimido la épica propia del desesperado: «Hay que mantener el Estado del Bienestar. No podemos cerrar hospitales y colegios». Desgraciadamente, sin dar ninguna pista de cómo hacerlo.
Moragues se ha limitado a garantizar que Montoro entiende perfectamente los problemas de la GV, que está siendo seria y rigurosa y que valora la línea de trabajo. A estas alturas hay que saber a qué conduce esta llamada desesperada a la bondad del ministro, que ya ha dicho que no tiene más dinero, y en consecuencia la cuestión que ahora debería interesar a la GV es conocer la disponibilidad que tendrá del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) de 2013 y 2014 y del Plan de Pago a Proveedores (PPP) a efectos del incumplimiento de nuestro defcit en 2013. Lo dicho: sí pero no y Montoro.
Aplazada sine die la animosa reivindicación de los 13.000 millones de deuda histórica (que incluso supera cuantitativamente la lista de ultrajes que Cataluña dice haber sufrido) y ya con los presupuestos 2014 de la GV sobre la mesa, ha aparecido un nuevo sí pero no. No sin argumentos, el Consell afirma que es vital un nuevo modelo de financiación de forma inmediata, y frente al hecho de que esta revisión empezará a discutirse en el 2014, afirma que el resultado final debe aplicarse con carácter retroactivo a 1 de enero de 2014. El resultado ha sido no, con Montoro de punto final: en 2014 se discute pero se aplica en 2015. A pesar de haber trabajado bajo la hipótesis de un sí que ha sido no, Fabra ha acabado presentado unos presupuestos que para desgracia de los valencianos son simplemente inviables.
Preocupados por ello, los empresarios de AVE, a través de la delegada del Gobierno, el jueves intentaron que el mensaje llegara a Rajoy (al parecer intentando superar a Montoro) expresando que preferirían (otro verbo enfático debido a lo políticamente correcto) que la norma se adelantara a 2014. En otra verbalización del sí pero no, Sánchez de León se arrancó comprometiéndose a «canalizar» (a Rajoy en su condición de delegada del Gobierno que preside) estas demandas que «desde luego son absolutamente justificadas» y «es posible» que la retroactividad se aplique. Ante tanta corrección política, incluso algún empresario hubo que entendió que, en efecto, se iban a cumplir las aspiraciones de Fabra. Bastó que la delegada saliera a la calle y que los periodistas le pidieran claridad para que dijera sin tapujos que Montoro no se plantea «en el momento actual» la retroactividad del nuevo sistema de financiación para antes de 2015.
Como este tipo de sí pero no no es exclusivo de esta tierra, en Cataluña está ocurriendo otro episodio que se ha ido calentando a medida que avanzaba el puente, relacionado con la decisión de Hacienda respecto a que las facturas de 2013 presentadas al PPP que se van a restar del FLA de 2013, al objeto de mantener el déficit anual comprometido para cada autonomía. Poca cosa, ¡1700 millones!. El conseller catalán del ramo habló de «un cambio de criterio» inaceptable: considerar FLA y PPP conectados, ya que ambos instrumentos serían independientes para él. Con convocatoria de urgencia a la prensa incluida, desde Barcelona incluso se informó del «tono positivo» de Montoro y que la rebaja de los 1700 millones de euros del FLA a cuenta de lo percibido para el PPP respondía a «un malentendido». Aunque parezca mentira, allí se dice confíar en la palabra del ministro. Atención a la evolución en días de este tema, pues la GV (aunque nadie lo diga) se juega conseguir o no un préstamo de mas de 900 millones con los que confiaba terminar 2013.
Este constante sí pero no hace que a medida que se van conociendo los Presupuestos 2014 de la GV, cunda una cierta sensación pendular que pasa del temor sobre la que pueda pasar, a la admiración agradecida hacia Fabra en su cruzada para presentar unos números que inyecten optimismo. El objetivo de déficit fijado para 2014 es del 1 % y Moragues ya ha anunciado que, si no cambian el sistema de financiación autonómica y se aplica con carácter retroactivo al 1 de enero de 2014, la GV tampoco podrá cumplirlo.
Para los valencianos sería útil que Fabra meditara las palabras de Montoro, de Puig y de los grupos que estén por la tarea de asumir la realidad financiera y plantear una discusión estatal de alto nivel. Ha pasado el momento de la retórica, de recurrir a bondad/maldad de Montoro, quien ya ha dicho que, inflexiones macroeconómicas aparte, no tiene más reservas. Los dineros se han agotado, es el momento de la racionalidad y de definir prioridades; sanidad, educación, etcétera.



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