Muéranse antes de que sea tarde

04.11.2013 | 05:30

Ánxel Vence

E l mismo dirigente de la patronal que propuso un peaje para las autovías ha sugerido al Gobierno que retrase hasta los 70 años la edad de jubilación. Se ignora qué le habrán hecho los españoles a José Feito, pero empieza a estar claro que este hombre les tiene manía. El portavoz de los empresarios pretende que los españoles coticen 40 años para tener derecho a una pensión de poco más de dos mil euros. No serán necesarios grandes cálculos para caer en la cuenta de que tales condiciones hacen prácticamente imposible el cobro de una pensión de las llamadas máximas. Con más de la mitad de los jóvenes en paro y sin la menor perspectiva de conseguir un trabajo, resulta aritméticamente inverosímil que puedan cotizar a la Seguridad Social durante esas cuatro década. Ni siquiera retirándose a los ochenta años.
Lo que el economista jefe e ideólogo de la patronal española propone va más lejos aún de las sugerencias que hace cosa de un año o por ahí formuló a España el FMI. Entendían entonces los jerarcas de tan severo organismo de control de las finanzas que la gente de los envejecidos países occidentales vive más tiempo del que sería aconsejable y, en definitiva, no se muere cuando es debido. Esa insolidaria tendencia a la longevidad hacía temer a los expertos del FMI un grave quebranto en la tesorería de los Estados y/o las compañías de seguros que cargan con los pagos a las clases pasivas y por tanto improductivas de la población.
No llegaron a proponer que se fijase una edad máxima de fallecimiento; pero de eso ya se ocupó algunos meses más tarde el ministro de Economía de Japón. Mucho más radical que el español Feito, Taro Aso no dudó en apremiar a los ancianos de su país para que se muriesen lo antes posible y, de ese patriótico modo, dejaran de ser una carga para el Estado que les paga sus pensiones además de aliviarles los achaques propios de la edad.
Probablemente sea esa castigadora actitud del FMI la que esté animando al ya famoso portavoz de los empresarios españoles. De momento no ha hablado de restablecer la esclavitud, pero todo pudiera ocurrir con gente de carácter tan decidido como Feito. Por si sí o por si no, convendría que los españoles fuesen meditando la conveniencia de morirse antes de que sea tarde para las necesidades del Estado. Habrá quien no esté por tan patriótica labor, desde luego. Hasta en eso somos incorregibles.



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