El día después

07.11.2013 | 02:31

Daniel Matoses

Sin duda, el 5 de noviembre de 2013 pasará a la memoria colectiva como la fecha en que, tras 24 años de historia, se anunció que dejaba de existir la radiotelevisión pública valenciana. Soy consciente de que habrá ciudadanos, incluso quizás hasta un número destacado de ellos, que aprobarán este hecho. En mi caso quiero expresar mi absoluto rechazo a la actuación del gobierno valenciano y el total apoyo a los trabajadores, tanto a los afectados por el expediente de regulación de empleo como al resto, que ahora se ven abocados a idéntica situación.
Resultaría excesivamente largo exponer las razones que a mi juicio han contribuido a este desenlace. Destacaría, sobre todas ellas, la mala gestión del ente llevada a cabo desde hace demasiado tiempo, con la falta de control del gasto y la excesiva politización de la citada gestión. De todo ello, en ningún caso son responsables los trabajadores.
Desde luego, la responsabilidad de este desenlace no recae ni en el TSJ ni en la directora general, ni siquiera en los sindicatos que denunciaron el ERE pidiendo su nulidad. Las sentencias, en un Estado de Derecho, se deben cumplir. La dictada por el TSJ no nos conducía al cierre anunciado por el Consell, sino a una nueva negociación que permitiera alcanzar el máximo consenso para el diseño de una radiotelevisión pública, viable y con futuro.
¿Qué ocurre a partir del día después? La Comunitat Valenciana pierde un referente cultural e identitario de primera magnitud, uno más de los que acentuaban la singularidad de nuestra autonomía, como lo fueron las entidades financieras autóctonas (Bancaja, CAM y Banco de Valencia), entre otros. Los valencianos nos quedamos huérfanos de nuestra radio y de nuestra televisión públicas, de medios de comunicación que se expresaban casi exclusivamente en nuestra lengua, que ponían el acento en nuestra cultura y en lo nuestro. Sin ellos, no nos quepa la menor duda, quedamos expuestos a la colonización completa por parte de medios de comunicación de autonomías limítrofes.
Los valencianos deberíamos dar una respuesta unánime y contundente ante una actuación de estas características para exigir una radiotelevisión pública independiente, plural, de calidad, eficaz y en valenciano.



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