Espectáculo poco edificante

08.11.2013 | 02:17

Editorial

A estas alturas de una semana que, sin duda, pasará a la historia, nadie puede cuestionar que la crisis que sufre la Comunitat Valenciana es más que económica. Resulta evidente que no sólo nos falta el dinero. Las estrecheces de los últimos años han agudizado las virtudes más esperanzadoras del lugar, un territorio emprendedor, vitalista y muy solidario, pero también han agravado algunos de los grandes defectos, como la improvisación y la tendencia al exceso „desficaci para los nativos„. Ejemplos muy vivos de todos esos defectos han salido a flote últimamente. El modo en que el Consell ha gestionado la quiebra de RTVV es, por decirlo de una manera suave, manifiestamente mejorable. Cabe reconocer que Fabra ha sido valiente al atreverse a cerrar un ente público inviable e insostenible, y que había escasas o ninguna alternativa, máxime cuando RTVV estaba muy lejos de cumplir la función para la que fue creada y se había ido convirtiendo en un puro instrumento propagandístico al servicio del partido gobernante, pero la forma en que se ha gestionado el ERE y las improvisaciones han acabado desembocando en un espectáculo poco edificante. Y, por otra parte, los trabajadores de Canal 9 tampoco han tenido reparo en mostrar la peor cara del oficio. Es fácil imaginar su desazón, pero exhibir su camaleónica visión del periodismo „han cambiado sumisión por agresividad sin descompresión previa„ ha sido otra puya inmerecida a una profesión muy vapuleada que necesita otros referentes. Y el escaso respeto a la ley mostrado por unos y otros completa un retrato muy desasosegante.



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