Centralismo a sangre y fuego

Andrés H. de Sá

14.11.2013 | 05:30

Están los empresarios valencianos quejosos porque el catalán Joan Rosell no ha sido capaz de romper las inercias y la mirada centralista de la gran patronal CEOE. Se trata, sin embargo, de un probema que no afecta solo a los empresarios. Madrid „entendido así genéricamente como aglutinador de instituciones y de una particular visión del Estado„ nunca ha entendido muy bien, ni lo ha intentado, que hay vida, y mucha por cierto, más allá de su horizonte mesetario. Y esta miopía es aplicable a la economía, la política, la cultura, la sociedad en general. No hay más que echar un vistazo a los pretendidamente medios de comunicación nacionales ubicados en la capital del reino: lo que no ocurre allí difícilmente es noticia; y algo no lo es hasta que no sucede allí, aunque ya sea noticia vieja «en provincias». Esa visión corta de miras se acaba de ver de nuevo en la orden impuesta al PP valenciano para cerrar RTVV en una manifiesta incomprensión de que su trascendencia sobre el tejido social valenciano va más allá de lo puramente crematístico. Y esa inercia, al final, solo fomenta el desprecio y desapego hacia los arrogantes.



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