Recortes hasta en el himno

16.11.2013 | 01:09

Carles Recio

En el año 1982 publiqué la única historia monográfica sobre el «Himne a València» del maestro Serrano y el poeta Maximilià Thous. No se ha editado otro libro parecido sobre el tema, ni nadie me ha pedido reeditarlo en treinta años. Este es el interés que se tiene sobre el conocimiento de las señas de identidad valenciana, y en especial sobre este himno de aceptación tan portentosa. El himno existe por devoción popular, y no porque ninguna institución se haya dedicado a difundirlo.
Esta semana el conseller Castellano ha anunciado que el Consell se dispone a recortar el himno tanto en la música como en la letra, ante la indignación de los profesionales como Francisco o Vicente Ombuena. Sólo parece una estratagema política para abrir otro debate con vistas a distraer la atención ciudadana de las muchas cuestiones que nos asaltan a diario, tanto en lo económico, como en lo social y cultural.
El himno de Valencia es el gran agraviado de las trajineadas señas identitarias valencianas. No se incluyó en el Estatuto de Autonomía de 1982, ni en el de 2006. Se coló en una ley intermedia patrocinada paradójicamente por los socialistas. En todos estos años se ha ninguneado cuanto se ha podido, usándose en actos de conveniencia, y ocultándose en otros donde debería haber tenido presencia.
El anuncio de los recortes del himno es una nueva equivocación propiciada por la falta de información y de asesoramiento. Serafín, ¿por qué no nos preguntas a los que sabemos de estas cosas? La Generalitat valenciana no puede modificar el himno porque no es la propietaria legal del mismo. Aunque es una composición literario-musical que pertenece románticamente al pueblo valenciano, en realidad sus propietarios auténticos son los herederos del músico Serrano y del escritor Thous.
Cuando en 2009 celebramos el Primer Milenario del Reino de Valencia evento al que la Generalitat negó todo tipo de apoyo por pura ignorancia o mala fe la coral infantil de la Asociación Islámica de Valencia quiso estrenar una versión del himno valenciano en lengua árabe, como homenaje a los verdaderos fundadores del estado valenciano, los reyes Mubarak y Mudafar. Los herederos del maestro Serrano se mostraron encantados e incluso vinieron al evento. Pero cuando los herederos de Thous se enteraron, incomprensiblemente, enviaron un requerimiento notarial para impedirlo. Y lo consiguieron porque eran los dueños.En su momento pedimos a la Generalitat que ejerciera el derecho de expropiación sobre el himno para que pasara a ser patrimonio público, pero tampoco hicieron ni caso. Por tanto los dueños no han cambiado, y de siempre se han mostrado renuentes a cualquier modificación de la pieza, pues no han faltado insistencias para que desapareciera la mención a «España» en su primera estrofa, e incluso han circulado ciertas versiones apócrifas donde empieza «Tots baix els plecs de la nostra Senyera...» en una adaptación tan novedosa como ilegal, porque nunca ha sido admitida por sus dueños.
Anunciar los recortes del himno es una tontería, a no ser que se cuente con el beneplácito de los propietarios. Si esto lo hubiera propuesto Lerma en sus buenos tiempos, seguramente hubieran asaltado el Palau de la Generalitat para depurar responsabilidades. No pueden mutilar el himno, y menos así.
En lugar de recortar las «glòries valencianes» hay que impulsarlas y multiplicarlas. Quien no sepa hacerlo, que se vaya a su casa. Si este himno no convence, que se elija otro. Pero de momento está protegido por la Ley de la Propiedad Intelectual, si es que no recortan también esta ley, que todo es posible.

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