La deuda que despide a Fabra

18.11.2013 | 00:51

Gregorio Martín

Puede considerarse fajador, pensar que todo lo aguanta, que alguien con sus mismas siglas corriendo por sus venas le sostiene, pero sabe que hasta aquí ha llegado. Si Alberto Fabra no tiene el coraje de explicar con claridad la situación, los valencianos tendremos en su incoherencia un nuevo icono en este mundo de pesadillas que no digerimos (Terra Mítica de Eduardo Zaplana, Bancaja de José Luis Olivas, Bankia de Rodrigo Rato, Depredación de Rafael Blasco, Incapacidad de Rodríguez Zapatero, ´Comunidad líder´ de Francisco Camps, etc.).

Todo ocurre como si el Gobierno de Madrid, en sus horas libres, administrara una Generalidad Valenciana (GV) intervenida. Dos protagonistas claves Cristóbal Montoro actuando más de irracional péndulo que de supuesto pivote y Fabra consciente que su grandeza o miseria pasa por la explicación que sepa dar a su mutis.

Cierre de Canal 9, aval al Valencia, 1.600 millones de intereses en 2014 que la Generalitat valenciana no podrá pagar, vivir sin saber quien es o no un proveedor a efectos de impagos (¿discapacitados, universidades, subvenciones,€?) muestran una situación griega.

El Alto Consejo Consultivo, consultado por Fabra, ha concluido que la deuda de la GV debe mutualizarse, si lo prefieren debe asumirla el Estado, con las consecuencias que de ello se deriven. Ni el hecho que pueda hacerse con otras Comunidades Autónomas (CCAA) ni que el informen lo firmen personas que rozan las ochenta años, rebaja la contundencia del mensaje. Calificar la idea de «chorrada», sin haber leído el texto, o decir que «sólo sirve para confirmar el interés (de Fabra) por desmontar el autogobierno», muestra que la oposición puede confundir causa y efecto y esto no es una buena noticia para nadie. Hay que empezar por reconocer la dimensión del crujido.

No añade confianza alguna el protagonismo de Cristobal Montoro. Su Ministerio practica con desparpajo el «donde dije, digo€», no sólo en temas como Erasmus o los moscosos, sino también a la hora de decidir presupuestos. Temas que hasta hace poco se daban como firmes y argumentados acaban en actuaciones contrarias a lo dicho. No sorprende que desde la Unión Europea les digan que no se fían de sus números, que repasen los presupuestos si aspiran a incrementar una deuda que ahora necesitamos para mantener la esperanza en un recuperación tan deseada como intangible.

Cuando la intervención se convirtió en algo más que una amenaza, se materializaron las consecuencias de la forma de actuar de algunas comunidades autónomas: años de facturas impagadas a proveedores; préstamos que vencían en meses; y déficits que no se sabían cubrir. Como es sabido, para abordar el primer paquete de necesidades se puso en marcha el Plan de Pago a Proveedores (PPP) y para los dos segundos el FLA (Fondo de Liquidez Autonómico) en sus dos versiones: Vencimiento de Deuda y Déficit previsto.

A medida que fueron llegando las relaciones de facturas impagadas, el poder maléfico que había anidado en la GV incrementó el caos en los dominios de Montoro. Durante 2012 y los primeros meses de 2013, el Estado pidió prestados mas de 18.000 millones de Euros, que pasó, con sus intereses, a las comunidades autónomas para sus facturas anteriores a Diciembre del 2011. Uno de cada cuatro de aquellos millones tuvo que ser destinado a impagados de la GV. Puesto que Hacienda habla en su terminología, aclaremos que PPP1 corresponde a lo que pudo absorber el presupuesto de 2012 y PPP2 a lo que se figura en el proyecto de presupuestos de 2013 siempre con el objetivo de las mismas lejanas facturas de 2011.

Con independencia del PPP1 y del PPP2, la GV y otras comunidades autónomas, siguieron almacenando facturas impagadas, hasta que a mitades del 2013, aprovechando una prima de riesgo menos escandalosa, se prepara una especie de préstamo de punto final, que ahora se llama Pago a Proveedores 3 y se descomponen en Tramo 1 y Tramo 2 que ya viaja hacia el 2014 (¿fácil, eh?). El total 11.700 millones, de nuevo más del 25% va a destinarse a la GV. En este proceso Bruselas exige unos techos de déficit que antes ya nos había permitido aumentar.
Las facturas fechadas en 2013 debían formar parte del balance del propio 2013 y tener efectos sobre los prestamos del FLA que iban a cubrir déficits. En otras palabras, si Hacienda pagaba directamente a los proveedores las facturas de 2013, este montante iba a ser restado del FLA. El 15 de Octubre, Hacienda sacó dos enfáticas y rotundas notas de prensa al respecto.

Como en el caso de los Erasmus y de los moscosos, nadie se preocupó del efecto que ello iba a tener en la intervenida GV. De repente se cae la cuenta que en caso de no llegar el FLA completo, Juan Carlos Moragues no iba ni a poder pagar la extra de Navidad, ni satisfacer otras promesas de pago, y todo con la tormenta de Canal 9 iniciando su deriva.

Viajes de urgencia a Madrid y al final, para consuelo de Fabra, en contra de lo anunciado, Montoro corrige: una cosa será el PPP y otra el FLA Déficit. La suma de ambos supera el techo de déficit de la GV, algo de lo que ya han tomado nota en Bruselas para cuando vayamos con alguna petición de socorro.

Fabra sabe que a menos que se reciba una ayuda urgente y se cambie inmediatamente la financiación de la GV, muchos servicios básicos sólo estarán medianamente garantizados si se produce un cierto proceso recentralizador. Plantear la posibilidad de devolver competencias, supone recibir el descalificador insulto de ¡Recentralizador! Duros tiempos para quienes, con mayor o menor capacidad pedagógica, argumentan la inviabilidad de la GV en su actual formato y circunstancia. Solo la marcha de Fabra dará credibilidad a tan desagradable posibilidad.

De la misma forma que nadie pensaba que una televisión autonómica podía cerrarse abruptamente, ni que un Gobierno quebrado tuviera que quedarse con varios equipos de fútbol, Fabra no se atreve a decir que vayamos considerando la posibilidad que llegue alguna decisión desde sitios lejanos que replantee el actual papel de la GV.

Si ello ocurriera nuestro autoaprecio quedara tocado, muchos políticos se quedarán descolocados, pero los tribunales de justicia tendrán mucho trabajo con todo lo permitido en esta «tierra de saqueo» (¡Qué gran libro el de Sergi Castellano!).
Las deudas han marcado muchas paginas en la historia



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