Haiyan y la geografía

18.11.2013 | 00:51

Enrique Montón

Soy geógrafo y si los geógrafos conocemos algo, aunque no se nos reconozca, ese algo es el territorio, ese tablero donde todas las variables interaccionan: clima, relieve, vegetación, hidrología, actividades humanas. No debemos olvidarlo y así evitar afirmaciones sonrojantes como las que he leído en referencia al tifón Haiyan. De momento cerca de 5.000 muertos, justo coincidiendo con la conferencia climática de la ONU (una más) en Varsovia. El archipiélago filipino se desparrama entre lo 5 y los 20ºN, en la vertiente oeste, por tanto, cálida del Pacífico tropical, condiciones propensas para el paso de perturbaciones tropicales de diversa magnitud. La NOAA cifra en 26 las que afectaron a la antigua colonia española entre los años 2000 y 2011. Ya en 2012 el tifón Bopha dejó 1.901 muertos. Muy frecuentemente, los tifones hacen tierra antes ó después de su mayor potencia. Haiyan golpeó justo cuando su intensidad era mayor, con vientos récord de 318 km/hora. La ciudad más afectada ha sido Tacloban, ubicada en el fondo del Golfo de Leyte, formado por la isla homónima y la vecina de Samar. El golfo se abre hacia el este, hacia el Pacífico, puerta de entrada del tifón, y se estrecha hasta formar la bahía de San Pedro y San Pablo, de apenas 20 kilómetros en su boca, que quedan reducidos a un estrecho, San Juanico, de menos de 2 kilómetros en Tacloban. No es difícil imaginar el efecto amplificador de este embudo topográfico para olas y vientos huracanados que se lanzaron sobre una ciudad que ha triplicado su población en 40 años, habitando en barrios de chabolas junto al mar, en una país con el 40 % de la población con menos de 2 dólares de subsistencia al día. Millones de dólares para arreglar el clima y lo que está estropeado es el nivel de vida de millones de personas.



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