Cuestión de estatura

Enric Climent i Laguarda

27.11.2013 | 05:30

Cuando hemos llegado al ecuador de la presente legislatura, a la vista de lo acaecido hasta ahora no creo que ninguno de los componentes del equipo de gobierno, pasado su tiempo, sea recordado por sus conocimientos, eficiencia, comprensión, ejemplaridad, eficacia, competencia, solidaridad y simpatía, ya que en mayor o menor grado padecen de carencias en cada una de esas características deseables en quien ocupa o pretende ocupar un puesto en la dirección y administración de este país que llamamos España. Sin embargo, es posible que sean recordados por los profesionales del periodismo y los que de forma más modesta colaboramos con algún que otro escrito. Lo serán porque con las declaraciones de cualquiera de ellos siempre se encuentra materia para el asombro, la crítica social, la risa floja o la indignación, que en definitiva estimulan la producción literaria periodística.
La última perla, entre estas salidas de tono, se la ha adjudicado por meritos propios Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda. Para quienes les resulte desconocido, es ese hombre pequeñito, con manos inquietas, adornado en todo momento con una sonrisa de superioridad, que no responde a ninguna razón plausible, siempre dispuesto a dar lecciones magistrales aunque no vengan a cuento. Este señor ha dicho recientemente en una reunión con representantes de grandes constructoras, promotores y supongo de presuntos urbanizadores, que «España no ha sufrido una burbuja urbanística». De ninguna manera lo puede admitir. «Lo que ha sufrido es una burbuja financiera», añadiendo que la construcción es un motor de la economía y vital para su recuperación. ¡Vale tío! Eso, dicho por un señor pequeñito en la calle, solo es una opinión más entre los miles que se manifiestan cada día. Pero quien lo ha dicho es ministro de Hacienda, razón por la que no está legitimado para decir sandeces de ese calibre.
Y además sufre alucinaciones, pues asegura ver luz al otro lado del túnel. Lo dice después de unos seis años de consenso general, no solo entre ciudadanos de a pie, sino entre políticos de cualquier color y economistas a mogollón, coincidiendo todos en que sí, ha habido una burbuja financiera, pero originada por una burbuja inmobiliaria, puesto que la banca quiso participar en el pastel y metió el cucharón a fondo en ese desarrollo inmobiliario, causa del deterioro social, económico y financiero en que estamos hundidos. A mayor abundamiento, con idéntico desarrollo y resultados a los sufridos por EE UU e Irlanda.
Ahora, el señor Montoro, en su presuntuosa infalibilidad, propone más de lo mismo. Propongo abrir una suscripción pública para comprarle unas alzas para zapatos del 38; así, desde una visión 10 entímetros más alta que la suya habitual, quizás consiga ver las cosas con más claridad y darse cuenta de que la construcción no fue motor de nada, solo lo fue del interminable rosario de casos de corrupción que nos califica mundialmente como república bananera, aunque España es en realidad una monarquía? bananera.



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