Lo excepcional se vuelve cotidiano

Editorial

29.11.2013 | 02:33

El Tribunal Supremo anuló hace tres semanas el polémico indulto que el Ministerio de Justicia concedió al conductor kamikaze que fue condenado a 13 años de cárcel por provocar un accidente que costó la vida a un joven de 25 años de Alzira. El movimiento de solidaridad desatado con los familiares de la víctima no ablandó a Alberto Ruiz-Gallardón, pero los recursos judiciales hicieron mella en el Supremo. Más reciente es la no menos controvertida recogida de firmas emprendida entre diputados del PP de las Corts para evitar la entrada en prisión del exalcalde de Torrevieja Pedro Hernández Mateo, a quien la Justicia impuso tres años de cárcel por prevaricación y falsedad documental. El reproche manifestado por el presidente del Consell, Alberto Fabra, contra esa iniciativa, que tanto eco obtuvo entre el grupo parlamentario del PP, muestra hasta qué punto los indultos comienzan a exasperar a la ciudadanía.
Los últimos en sumarse al coro de críticas han sido algunos de los abogados valencianos más reputados, entre ellos, Javier Boix (defensor de Carlos Fabra o Rafael Blasco) y Vicente Grima (letrado de Hernández Mateo), quienes recuerdan que el indulto está pensado para «casos excepcionales» y no para utilizarse de manera ordinaria, arbitraria o torticera. Los abogados y sus colegios profesionales han
creado un foro para proteger el derecho de los ciudadanos frente a los abusos de los poderes públicos. Falta hace. La política no puede ocupar todo el espacio. Hay que defenderse.



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