De fruta madre

Emili Piera

15.03.2014 | 05:30

Lo peor de Bono, el cantante, no es el trasplantado capilar, no es la codicia, sino la predicación. Bono buitrea con un fondo de inversiones que lleva el desfachatado nombre de Elevation Partners y su domicilio fiscal está en Holanda, pero ni siquiera tiene el rostro de The Rolling Stones que, con mejores canciones que las suyas, «nos vendieron en "Exile on Main Street" la evasión fiscal como rebeldía rockera» (Andy Robinson). En su última y comentada aparición, Bono pidió para España un poquito de por favor en forma de destino turístico en lo universal, tablao flamenco en la playa (se nos había muerto Paco de Lucía) y el brillo de las naranjas (en vez del destello lorquiano de las facas, como peces huidizos): la reserva frutal de Occidente.
Y lo que pasa es que las comarcas serranas, el interior deshabitado metáfora de otras osamentas sin tuétano se nos vuelve a vaciar, con lo que había costado llenarlo con huertos de domingueros, vecinos pulsantes y albañiles rumanos: el balneario de Chulilla retrasa la temporada porque el Ministerio de Empleo ya no tiene detalles con los jubilados y pregunto a mi colega Joserra Bertolín cuándo será el festival de cuentos de Olba, en el límite maño con Cortes de Arenoso, y me dice: «Imposible. No hay unos céntimos para los narradores. Cuesta mucho ser jipi: unos 600 euros al mes. Si no hay jornales, no basta con las gallinas». Nos quedan las bodegas (otra vez la fruta, esta vez bajo especie visionaria y sacramental) y el otro día Pablo Ossorio (Hispano+Suizas) nos invitó a botillo con tal magnificencia y hospitalidad que el periodista Paco Alonso no tardó en transformarse en primer bailarín del teatro chino de Manolita Chen.
He visto cosas que no creeríais. He visto a mi amigo el arquitecto Toni Picazo montando otro grupo musical que sólo actúa si el peticionario se deja querer y a dos amigos suyos, ingenieros de abrigo y sombrero (comprado donde yo, en Albero), alargando la sobremesa como auténticos caballeros. Gente real que sostiene el mundo, no como el macarra irlandés que va de preacher.



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